Escuchar nuevamente con claridad y contar con recursos para atender a un familiar enfermo son dos necesidades distintas que tienen algo en común: pueden transformar la vida cotidiana de una familia. En Puebla, el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF) destinó más de 3.6 millones de pesos a la entrega de auxiliares auditivos y apoyos económicos para personas que cuidan a pacientes con cáncer.
La presidenta del Patronato del SEDIF, Ceci Arellano, encabezó la distribución de 429 auxiliares auditivos a 241 habitantes de Puebla capital, mediante una inversión superior a 2 millones 796 mil pesos. También fueron entregados 135 apoyos económicos de 6 mil pesos cada uno, destinados a cuidadores de pacientes oncológicos de 27 municipios, con un presupuesto de 810 mil pesos.
Los dos programas atienden necesidades que van más allá de la atención médica. Mientras los dispositivos auditivos buscan mejorar la comunicación y la autonomía personal, los recursos económicos están dirigidos a quienes dedican parte importante de su tiempo al cuidado de familiares enfermos.
Recuperar los sonidos de la vida cotidiana
Francisco Raúl recibió dos auxiliares auditivos después de varios años con dificultades para escuchar. Su testimonio permitió conocer el significado que puede tener este apoyo para quienes enfrentan problemas de audición.
“Me da gusto que apoyen a la gente, se siente muy bonito, estoy muy contento el día de hoy”, expresó durante la entrega.
Ceci Arellano destacó que estos dispositivos permiten recuperar experiencias cotidianas como escuchar las voces de hijos y nietos, participar en conversaciones familiares y mantener una comunicación más cercana con otras personas.
La entrega de 429 aparatos a 241 beneficiarios responde a necesidades auditivas diferentes, pues algunas personas requieren dispositivos para ambos oídos, como ocurrió con Francisco Raúl.
El programa también busca favorecer la autonomía de quienes enfrentan dificultades para comunicarse, una condición que puede afectar sus actividades familiares y sociales.
El trabajo de cuidar también tiene un costo
La segunda vertiente de los apoyos está dirigida a personas que atienden a familiares con cáncer, una responsabilidad que puede exigir cambios en los horarios de trabajo, gastos adicionales y atención constante.
Ana María, cuidadora de un familiar con esta enfermedad, explicó que acompañar a un paciente implica noches sin dormir, gastos médicos y, en ocasiones, abandonar temporalmente las actividades laborales para atender sus necesidades.
El apoyo de 6 mil pesos representa un recurso para enfrentar parte de esos gastos, aunque las necesidades económicas y de atención varían según las condiciones de cada familia.
Ceci Arellano reconoció que las personas cuidadoras suelen relegar sus propias necesidades para atender a sus seres queridos. Señaló que el respaldo económico busca contribuir a su bienestar y reconocer una labor que habitualmente permanece dentro del hogar.
El director general del SEDIF, Carlos Ochoa Rodríguez, sostuvo que la atención a una persona enferma también debe considerar las necesidades de su entorno familiar.
Explicó que el organismo mantiene trabajo territorial para identificar necesidades y acercar servicios a la población, como parte de la política de asistencia social del gobierno estatal.
Los apoyos entregados muestran dos dimensiones de esa atención: la posibilidad de mejorar la comunicación de quienes tienen dificultades auditivas y el respaldo económico a familias que enfrentan el tratamiento de un paciente con cáncer.
Para Francisco Raúl, el beneficio está en volver a escuchar con mayor claridad. Para Ana María, en disponer de recursos que ayuden a sostener el cuidado de su familiar. Dos experiencias que permiten entender cómo una necesidad de salud también modifica la vida de quienes comparten el mismo hogar.










