Nacho Juárez
A 17 meses de haber asumido la presidencia del Comité Directivo Estatal del PAN, Mario Riestra Piña, tiene a su partido sumido en una profunda división que ha comenzado a cobrar facturas y dejar un camino plagado de cadáveres.
Esto es consecuencia de una serie de agravios cometidos por Mario “Loki” Riestra -símil del superhéroe conocido como el “maestro del engaño y la mentira”- al incumplir los acuerdos pactados previos a su unción o por el sectarismo con que actúa contra aquellos piensan diferente.
A eso hay que sumarle su muy personal praxis política: traicionar a todos aquellos que lo han apoyado, la cual ha aderezado con su patética obstinación por hacer que la diputada local plurinominal Susana Riestra Piña se convierta en la candidata a la presidencia municipal en 2027.
Para nadie es un secreto que Acción Nacional en la entidad atraviesa una profunda crisis a consecuencia de la desastrosa derrota de 2024, cuando el panismo regresó a su nivel de competitividad registrado a finales de la década de los 70.
“Loki” Riestra llegó a la dirigencia estatal con la promesa de impulsar una necesaria refundación de su partido, así como crear las condiciones para fortalecer la unidad, regresar a la base militante y reconstrucción la estructura en todo el estado.
El saldo después de año y medio no solo es desastroso, sino que las condiciones que el propio Riestra ha generado amenazan con profundizar la crisis del partido. Lo peor: el panista está dispuesto a ir a fondo porque ese escenario es el más que le conviene para hacer y deshacer a placer.
Sencillamente patético.
El primer error cometido por fue su empecinamiento por aplastar cualquier vestigio de la Organización Nacional del Yunque. Pero, “Loki” Riestra cometió una torpeza de primera al creer que la única fortaleza de la secta estaba apalancada en la figura de Eduardo Rivera Pérez. Craso error. El dirigente no entendió que la organización de ultraderecha trasciende a sus empleados y es un ente que, muy a su pesar, se mantendrá vigente en el PAN hasta que lo decidan.
La inútil confrontación -no necesitaba pistearlos porque ya había sido aniquilados- solo provocó que los ánimos se exacerbaran y que los verdaderos jefazos del Yunque operaran en consecuencia. Rivera Pérez, antiguo aliado de Riestra Piña, aprovechó los reflectores y la persecución para jugar el papel de víctima y, desde ahí, reimpulsar a su grupo político.
Tan es así que Mario Riestra anda preocupado porque su exaliado Lalito Rivera pueda colarse a Movimiento Ciudadano debido a los niveles de conocimiento que tiene en las encuestas. Esa jugada resultaría perjudicial porque el partido naranja es la carta escondida y el verdadero objetivo para impulsar la candidatura de Susana Riestra.
Me explico.
Mario Riestra sabe que difícilmente lograra que su partido unja como su abanderada a la diputada local plurinominal, pero su objetivo es crear las condiciones para que el PAN eclosione internamente y eso abra la vía natural con MC -partido con el que impulsarán una alianza para 2027- a fin de que termine siglando al abanderado y, además, imponga género.
Ahora, el dirigente se enfrenta a un doble problema, pues el Yunque alienta tanto a Eduardo Rivera como a Ana Teresa Aranda -la dama de las mil derrotas- a fin de que pujen hasta el final. Doble cuña, doble presión. La secta no se quedará sin espacios.
Mario Riestra minimizó la innecesaria resurrección de Eduardo Rivera y el poder del Yunque burocráctico debido a que uno de los grupos que lo apoyó a llegar a la dirigencia estatal fue la familia Rodríguez Regordosa, el grupo que controla el Yunque orgánico y a la UPAEP.
El problema es que el clan ya sabe que el panista trae su propio juego e incluso ha descartado a Mónica Rodríguez Della Vecchia para la alcaldía de Puebla. ¿La justificación? Que se trata de un perfil poco viable tanto por afán confrontativo como por reducida competitividad electoral.
Dicha actitud fue tomada como un agravio e incumplimiento a los acuerdos, ya que Riestra ni siquiera ha dejado correr libremente a la exdiputada local sino que existe el convencimiento de que pretende acotarla y ponerle el pie todas las veces que sea necesarias.
La segunda torpeza de “Loki” Riestra fue confrontarse con “La Pareja Corajes” de San Andrés Cholula: la alcaldesa Guadalupe Cuautle Torres y su paje Edmundo Tlatehui Percino.
A pesar de que los caciques sanandreseños se resistían a respaldar la candidatura de Riestra al CDE, al final cedieron porque venían de otra muy mala experiencia: el incumplimiento de acuerdos de Eduardo Rivera. Lo que el actual dirigente estatal no entendió es que el apoyo no significaba un apoyo para todo el mandato y que eran libre de moverse políticamente según lo consideraran necesario.
“La Pareja Corajes” entendió muy rápido que estaban frente a un nuevo Eduardo Rivera -es decir, un político que no cumple acuerdos- que jugaron contra el candidato de Riestra Piña a la presidencia del Comité Directivo Municipal de Puebla, Manuel Herrera, al apoyar las aspiraciones de Guadalupe Leal Rodríguez.
Riestra, fiel a su actitud sectaria -otra característica que lo identifica con su antiguo socio Eduardo Rivera-, emprendió una campaña de rumores y grillas contra los caciques de San Andrés Cholula, a quienes mandó a decir que la aduana de 2027 para la reelección pasaba forzosamente por el CDE.
Otra jugada que profundizó la crisis en el PAN fue la decisión de Mario Riestra de aprovechar la llegada de Blanca Alcalá Ruiz al partido para sembrar discordia. La exalcaldesa no llegó por la intervención del dirigente estatal sino por sus propias relaciones nacionales, tan es así que actualmente es encabeza la Coordinación de Alianzas Estratégicas del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido.
Loki Riestra lo que hizo fue sembrar la idea de que la también excandidata a la gubernatura en 2016 pretendía convertirse en la abanderada a la alcaldía para el próximo año e incluso así se lo hizo saber al grupo en el poder en Morena. Todo eso desencadenó un golpeteo contra la expriista, a quien vieron como una de las principales rivales a vencer.
En realidad, el dirigente estatal quería que todos los reflectores se enfocaran en Blanca Alcalá, someterla a la picota publica y así dejar el camino libre para que Susana Riestra Piña continuara su trabajo para construir su imagen como una opción real para la oposición en 2027.
Pero la gota que derramó el vaso en la lista de traiciones y agravios fue la campaña que Mario Riestra emprendió en contra de Genoveva Huerta Villegas, secretaria general del PAN y una de las principales responsables de apoyarlo para que llegara al CDE.
El origen de esta animadversión surgió desde el momento en que Riestra Piña supo que tenía que compartir el poder, lo que forzosamente lo llevaría a fracasar en su intento por alentar las aspiraciones de Susana Riestra.
Fue por eso que Loki, a su más puro estilo retorcido, arrancó una campaña para ligar a la actual diputada federal con Christan N, alias “El Bau”, presunto responsable del homicidio del matrimonio Tello Ruiz, la cual no solo ha ido alimentado, sino que ya se vio que continuará en esa ruta a pesar de que signifique dar un balazo en el pie.
Mario Riestra, además, culpa a Genoveva Huerta de las criticas de varios medios de comunicación en su contra. Lo que el dirigente estatal no entiende y difícilmente lo hará es que todos los señalamientos surgen de sus torpezas como político, como presidente del PAN, así como de su execrable forma de hacer política y de su bajeza humana para dejar morir a sus amigos.
A eso hay que sumarle que desde hace varios meses simplemente perdió el piso, de ahí que cree que puede ser dirigente de la oposición y fiel escudero del gobierno del estado. Mario Riestra, aunque no quiera aceptarlo, es el panista más morenista que hay en el estado.
Desde el poder, Mario Riestra es observado con sus reservas, no confían en él, pero saben que es un tonto útil, capaz de hacer cualquier cosa a cambio de salvar su pellejo o el de sus allegados.
En el PAN ya saben el nivel de su condición política y tampoco le tienen confianza, de ahí que muchos han decidido dejar que los agravios sigan sumándose para que todo reviente desde el interior.
Riestra es el único que no sabe que tiene más enemigos y adversarios que amigos y aliados. En este momento no es una exageración asegurar que está solo. Y es quizás esa condición que lo ha llevado a radicalizar su modus operandi, bajo el entendido que es mejor hacer a un lado a todos los que sean posibles y de esa forma controlar las candidaturas que estarán en juego en 2027.
El problema es que Loki ha abierto tantos frentes que luce muy complicado que salga bien librado. Tampoco puede utilizar las candidaturas como moneda de cambio porque muchos han decidido escalar los problemas al CEN del PAN, en donde el dirigente estatal no es bien visto debido a su entreguismo a Morena. (Todos sabe el patético papel que jugó en la Ley de Ciberseguridad).
A estas alturas, la gestión de Mario Riestra se asemeja cada vez más a la Eduardo Rivera con una diferencia: El exalcalde es un timorato que solo se rodea de enanos mentales, quienes actúan bajo la ley del sectarismo; mientras que el dirigente estatal es el hombre que no tiene apoyo, no cumple a acuerdos y que el cualquier momento te puede traicionar.

















