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El miedo político y electoral de Guadalupe Cuautle

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Off the Récord

Nacho Juárez

La noticia de que la presidenta municipal de San Andrés Cholula, la panista Guadalupe Cuautle Torres, anda preocupada porque sus planes de reelegirse podrían venirse abajo y que el principal responsable es el dirigente estatal de su propio partido, Mario Riestra Piña, es solo una parte de toda la historia.

El golpe no es gratuito.

Detrás existe un ajuste de cuentas y/o una venganza.

O, si quiere ver de otra forma, un karma por pagar.

Pero, si nos adentramos más, también converge el resentimiento que Cuautle Torres y su pajecito Edmundo Tlatehui Percino han acumulado en los últimos cuatro años y medio contra el panismo cholulteca.

A través de la columna Los Conjurados, escrita por Erika Rivero, nos enteramos de que, desde enero de este año, Mario Riestra Piña comenzó silenciosamente a inflar el padrón de militantes de Acción Nacional en San Andrés Cholula con incondicionales suyos.

El plan pretende sembrar al número suficiente de militantes de cara a la elección interna para la selección del candidato a la alcaldía. Es por eso que el número de afiliados pasó de mil 196 militantes, en enero de este año, a mil 406, según el último corte del 22 de junio. Una diferencia de 210 personas.

La columna de marras asienta: “La pretensión de Mario Riestra es inflar el padrón de San Andrés con gente afín a él, de tal manera que, en el momento de la celebración de la interna en San Andrés, con voto secreto en mamparas, gane uno de los incondicionales de Riestra y dejen de lado a Lupita Cuautle: la única que podría ganarle a Morena en esa región.

“Y como por usos y costumbres del PAN en ese municipio, en el método de selección no valen la encuesta, la popularidad ciudadana ni la intromisión del CEN, sino la votación interna de la militancia, ésa sería la única manera de desbarrancar a la actual alcaldesa de reelegirse”.

Dicha estrategia, agrega la columna, tiene un problema: que los militantes deben cumplir un año para poder tener derecho a participar en la contienda interna, de ahí que Riestra Piña se encuentre de lleno en el cabildeo ante el Comité Ejecutivo Nacional del PAN para que la votación se realice hasta 2027.

A pesar de las pocas posibilidades de Mario Riestra, la operación del dirigente estatal panista caló hondo a Cuautle Torres y a su grupo de asesores buenos para nada, quienes asumieron la misma postura que se les conoce: la arrogancia.

Lo que no quisieron aceptar es que el primer golpe que les asestó Riestra Piña los descolocó y se negaron a reconocer que se lo tenían bien ganado después de meterse hasta la médula en la contienda interna del PAN en la capital poblana, en donde Guadalupe Cuautle y Edmundo Tlatehui apoyaron y operaron a favor de Guadalupe Leal Rodríguez, la adversaria del dirigente estatal.

Como se sabe, Lupita Leal llevó hasta las últimas consecuencias la guerra y logró echar abajo en los tribunales el triunfo de Manuel Herrera, el gallo de Mario Riestra. Y si bien la elección tuvo que repetirse, al final el Comité Directivo Municipal del PAN capitalino quedó en manos de Gabriela Ruiz Benítez, otra incondicional del presidente estatal panista.

Desde esa fecha, Riestra comenzó a maquinar su venganza y ahora ya se sabe que actuó en consecuencia.

Sin embargo, lo realmente importante es que la jugada del dirigentito panista estuvo bien calculada debido a que no se trata solo de inflar el padrón sino de aprovecharse de un factor al interior del PAN sanandreseño: el enojo que existe en un amplio sector en contra de Guadalupe Cuautle y Edmundo Tlatehui, por los agravios, maltratos, arrogancia, despotismo y/o falta del cumplimiento de acuerdos.

Ese es el verdadero problema.

Los simples números permiten comprobar que, aunque Mario Riestra haya inflado el padrón con 210 militantes, siguen siendo pocos en comparación con los restantes mil 196 afiliados que ya existían. ¿Si tan segura está Guadalupe Cuautle de que cuenta con el respaldo de la base panista y que es la mejor candidata de su partido, por qué habría que preocuparles dos centenas de incondicionales de Riestra?

En realidad, Cuautle Torres sabe que no cuenta con los números suficientes para un avasallador respaldo de la base panista. Incluso hay panistas cholultecas, otrora aliados suyos, que ya comenzaron a moverse y generaron un boquete en el respaldo de la militancia.

Son viejos militantes panista, conocedores a la perfección de la estructura que respaldó a tanto a Cuautle Torres como a Tlatehui Percino en sus respectivas elecciones y que han sabido capitalizar el descontento contra la Pareja Corajes de San Andrés Cholula.

En sus recorridos han escuchado el cansancio porque el Ayuntamiento haya sido “secuestrado” por una familia y por “fuereños” que solo han dejado rastros que apestan a corrupción.

A esto hay que sumar otra realidad. Es falso que Guadalupe Cuautle sea la única panista capaz de vencer a Morena en la elección de 2027. Es, hasta el momento, la mejor ubicada por los sondeos de opinión, pero es gracias a que cuenta con el aparato de gobierno y los cientos millones de pesos de presupuesto para catapultar su imagen.

Pero, en su contra juega la negativa ciudadana contra la reelección y que a la administración cholulteca no dejan de verla como incapaz de sacar adelante los retos que enfrenta el municipio. Ahí está el caso de la seguridad pública y las continuas quejas de corrupción de la policía y tránsito municipales.

Cosa contraria es Acción Nacional como partido. Ahí está la verdadera fortaleza de la oposición en el municipio. No son las personas ni es la actual presidenta municipal.

En esa alcaldía se concentran dos grupos diferentes de votantes: ciudadanos de la clase media y alta, que habitan en las zonas residenciales y alta plusvalía; y el San Andrés profundo, de pobladores originarios y juntas auxiliares.

Los primeros representan el voto switcher, informado, dispuesto a aplicar el voto de castigo contra los gobiernos en turno y que lo mismo pueden votar por el PAN o Morena dependiendo de la coyuntura política-electoral.

Y, por si fuera poco, saben lo que es el voto diferenciado. En la elección de 2024, por ejemplo, respaldaron a Acción Nacional para alcaldía, mientras que para la presidencia de la República la gran ganadora fue Claudia Sheinbaum Pardo.

Por su parte, el San Andrés profundo sigue a la persona y tiene un fuerte arraigo en sus simpatías partidistas, de ahí que para contar con su voto se requiere de una mezcla correcta entre candidato y partido.

¿Lo duda? Ahí tiene a Karina Pérez Popoca, una mujer con amplio arraigo popular, activista y férrea opositora al PAN de Rafael Moreno Valle. En 2018, la morenista arrasó en las urnas, pero en 2021 no pudo reelegirse al perder frente al PAN, en un evidente voto de castigo aplicado por la ciudadanía, sobre todo de la clase media y alta que tres años antes había votado a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Así pues, Guadalupe Cuautle podrá creerse los cuentos que le dicen sus asesores buenos para nada, pero la reelección es muy mal vista entre la población abierta -con especial énfasis en el voto switcher-, mientras que la base panista, el primer y más importante sector para lograr la candidatura, está atomizada a consecuencia de los agravios que tanto ella como Edmundo Tlatehui han generado.

Aunque ya se vio que el Ayuntamiento de San Andrés Cholula cuenta con un ecosistema digital y mediático, el primero puede agenciárselo cualquier candidato con una mediana capacidad de competitividad y, seguramente, quien quede como abanderado contará con el respaldo de la estructura que se financia a nivel nacional e internacional a través del tinglado de la ultraderecha.

También es falso que Morena tenga posibilidades de triunfo en 2027 en San Andrés Cholula. El PAN sigue siendo el partido más aceptado en el municipio, de ahí que la verdadera lucha está en quién encabeza la candidatura panista y logra convencer a los pobladores de las zonas residenciales.

Que el dirigentito azul Mario Riestra intente desbarrancar los sueños reeleccionistas de la Paraje Corajes para salvar su pellejo y diferentes miembros de su familia, que suman sospechas en el manejo de más de 3 mil millones de pesos en su paso por la administración pública, no lo dude ni un segundo.

No obstante, la verdadera lucha es quién se queda con el municipio de San Andrés Cholula, pero bajo las siglas del PAN, no para entregárselo a Morena.

Y en este juego ya se vio que, a pesar de los millones que han repartido a diestra y siniestra en el Ayuntamiento de San Andrés Cholula, existen variables que pueden echar por la borda las ansias reeleccionistas que vienen acompañados con el sueño de guajiro de convertir a Guadalupe Cuautle en candidata a la gubernatura en 2030.

La situación se complica para la Pareja Corajes debido a que Edmundo Tlatehui está metido lleno en las presiones por hacerse de la candidatura a la diputación federal por el Distrito 10. Le puedo confirmar que, hasta este momento, al interior de Acción Nacional existe enojo por el evidente agandalle de espacios del clan y han mandado mensajes en el sentido de que deben elegir una y nada más.

¿Si Tlatehui no cede en su encaprichamiento estará dispuesto a sacrificar a la presidenta municipal de San Andrés Cholula con tal de salirse con la suya?

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