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Choque de trenes en España deja 68 muertos; investigan orden que permitió avanzar a un convoy

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Un tren detenido sobre la vía, una falla en el sistema de seguridad y una orden para reanudar la circulación forman parte de la secuencia que terminó con dos convoyes de alta velocidad destrozados en Toledo, España. La colisión dejó al menos 68 personas fallecidas, de acuerdo con el balance actualizado del gobierno de Castilla-La Mancha, mientras las autoridades investigan por qué uno de los trenes recibió autorización para avanzar cuando el otro permanecía inmovilizado.

El accidente ocurrió este miércoles 28 de octubre, alrededor de las 8:53 horas, en el kilómetro 118 de la línea ferroviaria Madrid-Sevilla, cerca de la localidad de Urda.

Un AVE de Renfe alcanzó por detrás a un tren de la compañía Iryo. La fuerza del impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones y la caída de unidades por los terraplenes situados a los costados de las vías.

El balance inicial de 64 fallecidos y 80 heridos fue superado durante la jornada. Las autoridades regionales elevaron a 68 el número de víctimas mortales, mientras continuaba la atención de las personas lesionadas y el trabajo de identificación.

efe.com+1

 

Veintitrés minutos entre la falla y el choque

La investigación preliminar se concentra en lo sucedido antes de la colisión.

De acuerdo con la información difundida por el Ministerio de Transportes de España, alrededor de las 8:30 horas falló el sistema de seguridad ferroviaria LZB, utilizado para controlar la circulación en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.

La incidencia provocó la detención de al menos seis trenes.

A las 8:36 horas, el centro de control de Adif autorizó que el AVE reanudara su marcha, pese a que el convoy de Iryo continuaba detenido más adelante.

El tren de Renfe recorrió aproximadamente 25 kilómetros antes de impactar al otro convoy a las 8:53 horas.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, señaló que la autorización para reanudar la circulación fue una decisión aparentemente equivocada, dadas las condiciones de seguridad existentes en ese momento.

Sin embargo, la determinación de responsabilidades dependerá de las investigaciones técnicas y judiciales.

efe.com+1

 

Más de 500 pasajeros viajaban en los dos trenes

Los convoyes cubrían el trayecto entre Madrid y Sevilla.

Según la información difundida por las autoridades españolas, en ambos trenes viajaban más de 500 pasajeros cuando ocurrió la colisión.

El AVE había salido de Madrid alrededor de las 8:00 horas, mientras que el tren de Iryo había partido minutos antes.

La unidad de Renfe impactó la parte posterior del convoy detenido. Varios vagones quedaron fuera de las vías y algunos cayeron por los terraplenes.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, confirmó que entre las víctimas mortales había pasajeros de ambos trenes.

Los equipos de emergencia desplegaron personal sanitario, bomberos y unidades de rescate para atender a las personas lesionadas y recuperar los cuerpos.

La Guardia Civil también intervino en las labores de identificación de víctimas y en la preservación de elementos que pueden servir para esclarecer el accidente.

rtve.es+1

 

La orden de circulación, bajo investigación

La atención de las autoridades se dirige ahora al funcionamiento de los sistemas de seguridad y a las decisiones adoptadas desde el centro de control ferroviario.

El sistema LZB permite supervisar la circulación de trenes mediante comunicación entre la infraestructura y los convoyes. Su falla obligó a detener el tráfico en el tramo afectado.

El punto que deberá esclarecerse es por qué se autorizó al AVE a continuar cuando el tren de Iryo seguía detenido en la misma vía.

Óscar Puente describió la colisión por alcance entre dos trenes de alta velocidad como una situación extraordinaria y sostuvo que la autorización emitida desde el centro de control requiere una explicación.

La investigación también deberá determinar las condiciones en las que circulaba el AVE, la información disponible para su maquinista y los protocolos aplicables después de la falla.

Las primeras declaraciones oficiales apuntan a una posible decisión incorrecta desde el centro de control, pero todavía no constituyen una conclusión definitiva sobre la causa del siniestro.

España enfrenta otra tragedia ferroviaria en 2026

La colisión de Toledo ocurre nueve meses después del accidente ferroviario de Adamuz, Córdoba, registrado el 18 de enero de 2026.

Aquel siniestro también involucró trenes de alta velocidad y dejó decenas de víctimas mortales.

El nuevo accidente provocó la interrupción de la circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía, mientras continuaban los trabajos de emergencia y las investigaciones.

El rey Felipe VI expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dio seguimiento a la respuesta institucional.

Las autoridades también habilitaron mecanismos para facilitar la identificación de las personas fallecidas, incluida la recopilación de muestras genéticas de familiares.

La pregunta que deberá responder la investigación

El choque deja una tragedia humana y una interrogante sobre la seguridad de una de las principales conexiones ferroviarias de España.

Los primeros datos permiten reconstruir una secuencia: el sistema de protección falló, varios trenes quedaron detenidos, uno recibió autorización para continuar y terminó impactando a otro convoy que permanecía sobre la vía.

Lo que todavía debe establecerse es por qué se permitió esa circulación y qué controles debieron impedirla.

Mientras las familias esperan la identificación de las víctimas y los servicios sanitarios atienden a los heridos, la investigación deberá explicar cómo una interrupción del sistema de seguridad terminó convirtiéndose en una de las mayores tragedias ferroviarias recientes de España.

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