spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img

Armenta, la estrategia para la guerra

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Nacho Juárez

En el capítulo “El orden de la batalla”, del Arte de la Guerra de Sun Tzu, se encuentra el siguiente principio: “Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después”.

Esa parece ser la lógica detrás de los movimientos impulsados las últimas semanas por el gobernador Alejandro Armenta Mier con miras a la elección intermedia a fin de crear las condiciones del triunfo antes de ir a la batalla que, para el caso del 2027, implica dos luchas: La primera y más difícil es la interna en Morena; y la segunda, la elección constitucional.

Para lograr su cometido, el mandatario construyó los escenarios para la suma o descarte. Por ejemplo, no dudó en exhibir la ausencia de apoyo por parte del alcalde de Puebla, José Chedraui Budib, en el desarrollo de infraestructura vial en la capital que realiza el gobierno del estado.

“Amigo Pepe, te quiero mucho, ayúdanos porque estamos ayudando a tu gobierno y yo no veo reciprocidad”, fue la dura frase utilizada por el mandatario.

Tras la tunda, Armenta Mier dio el paso siguiente al aparecer con sus tres cartas rumbo para la alcaldía de Puebla (Laura Artemisa García Chávez, Gabriel “La Bonita” Sánchez y Celina Peña Guzmán) y allí definió, desde su posición como jefe político de Morena, que el género definiría la contienda.

La instrucción vino acompañada por el anuncio José Luis García Parra, coordinador del Gabinete Estatal, de no participar en la contienda municipal debido a que “es tiempo de mujeres”.

De facto, el mandatario saltó la primera y más compleja aduana hasta ese momento: evitar una ruptura con el alcalde de Puebla, José Chedraui Budib, pero dejar muy claro que no habrá respaldo para su reelección.

Una de las razones que evitaron una mayor crispación al interior de Morena fue la filtración de los perfiles que han sido palomeados para buscar las 16 diputaciones federales por Puebla, la cual se dio a conocer a finales de marzo por parte del periodista Ricardo Morales.

Dicha lista permitió conocer de primera mano el abanico que tiene el mandatario estatal, previa consulta con Palacio Nacional, e incluye prácticamente a todos los grupos morenistas e incluso a aliados del Verde Ecologista y Partido del Trabajo.

En otra parte de su obra, Sun Tzu escribe: “La norma general de las operaciones militares consiste en no contar con que el enemigo no acuda (a la batalla), sino confiar en tener los medios de enfrentarte a él; no contar con que el adversario no ataque, sino confiar en poseer lo que no puede ser atacado”.

Esto viene a colación por la jugada magistral que en estos días dictó Alejandro Armenta con dos movimientos. Primero, confirmó su alianza con Jorge Estefan Chidiac, experimentado político, forjado en la cúpula nacional y hábil estratega electoral.

La imagen difundida en redes sociales en donde ambos aparecen solo puede interpretarse bajo el entendido de que el general está rodeándose de los mejores hombres y mujeres para construir la victoria antes de ir a la batalla.

Jorge Estefan conoce a profundidad la estructura no solo del Partido Verde, a la que fortaleció tras salirse del PRI, sino que tiene la radiografía exacta tanto del PRI como de aquellos que migraron a Movimiento Ciudadano junto con el inefable Néstor Camarillo Medina.

Pero si todo eso no fuera suficiente, el grupo en el poder también cuenta con importantes brazos en la oposición, sobre todo en Acción Nacional; una suerte de aliados que han entendido la necesidad de construir a favor de Puebla, basados en valores en común como el respeto, el oficio político y la construcción de espacios tejidos con la única arma posible: la política.

Esos aliados serán los que den la sorpresa y podrían sentar las bases de una oposición inteligente, con los pies en el presente sin dejar de construir al futuro.

Y para coronar todos estos movimientos, el mandatario estatal dio uno de los golpes de legitimidad más importantes para Morena: el rotundo no al nepotismo, al cortarle las alas de un plumazo a su pariente Alejandro Armenta Rosas, quien buscaba muy orondo convertirse en candidato a la presidencia municipal de Izúcar de Matamoros.

Esta acción, desde la óptica de Sun Tzu, es casi lo mismo “a poseer lo que no puede ser atacado”.

¿Con qué argumento podrá continuar la aspiración de Ignacio Mier Velazco? ¿Cuántos en Morena podrán tener vida sin recurrir al nepotismo ahora que el mismo gobernador ya demostró congruencia por la vía de los hechos? ¿Cuántos en la oposición -comenzando por la pareja corajes de San Andrés Cholula y siguiendo con

el malandrín de Eduardo Rivera Pérez- podrán presentarse en la boleta a sabiendas que no son nada sin el “orgullo de su nepotismo”?

Una nueva apuesta periodística

Hoja de Ruta nació bajo la convicción de que ante la infodemia y falsas narrativas que pululan el ecosistema digital, el periodismo surge como la mejor herramienta para informar.

Y lo haremos contando historias que nos ayuden a entender el mundo que nos rodea y cómo es que los sucesos impactan en nuestra vida diaria.

Pretendemos sumar las herramientas tecnológicas más actuales -sobre todo en Inteligencia Artificial- combinadas con prácticas -como el uso de diferentes géneros periodísticos- a sabiendas de que son un estorbo para los algoritmos y la inmediatez informativa que nos mantiene encadenados a la poca lectura.

No buscamos encontrar el hilo negro ni erigirnos como los santones del mundo informativo, simple y sencillamente buscamos hacer lo que siempre nos ha gustado: periodismo.

Bienvenidos a esta nueva aventura.

Gracias por ser siempre nuestros cómplices.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Top 5 de la semana

Noticias relacionadas

Artículos populares