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Sheinbaum acusa intento de injerencia de la ultraderecha de EU rumbo a elección de 2027 

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Iván Rivera

A dos años de la elección que la llevó a la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum acusó que sectores de la ultraderecha de Estados Unidos podrían estar utilizando investigaciones y acusaciones contra funcionarios mexicanos para influir en los procesos electorales de 2027, al tiempo que advirtió que su gobierno no permitirá ningún intento de intervención extranjera en asuntos internos del país.

Durante su informe realizado en el Monumento a la Revolución, la mandataria cuestionó la solicitud de extradición promovida por una oficina del Departamento de Justicia estadounidense contra 10 funcionarios mexicanos, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

Allí, planteó la posibilidad de que detrás de estas acciones existan intereses políticos vinculados a las elecciones que se celebrarán tanto en México como en Estados Unidos.

“Surge la pregunta legítima: ¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México? ¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada? ¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2027? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país? No son preguntas retóricas”, expuso.

La presidenta advirtió que permitir que acusaciones impulsadas desde el extranjero terminen definiendo quién puede o no competir políticamente en México significaría un riesgo para la soberanía nacional y para las instituciones del país.

Es así que defendió la actuación de la Fiscalía General de la República (FGR) en el caso relacionado con dos agentes estadounidenses que murieron en abril pasado durante una visita a un laboratorio posteriormente asegurado por autoridades mexicanas, y sostuvo que ningún funcionario extranjero puede realizar tareas reservadas exclusivamente a las instituciones nacionales.

Sin embargo, la mandataria aprovechó el evento para ampliar sus críticas contra lo que consideró una ofensiva política y mediática en contra de la Cuarta Transformación.

Sheinbaum afirmó que la oposición cambió su forma de confrontar al gobierno y ahora apuesta por campañas de desinformación, cuentas automatizadas y operaciones en redes sociales para intentar modificar la percepción pública sobre la realidad del país.

Según dijo, detrás de estas estrategias existen grupos conservadores nacionales e internacionales inconformes con el rumbo político de México y con la pérdida de privilegios que caracterizó a gobiernos anteriores.

“No es casualidad. Detrás de ellas están los sectores conservadores nacionales e internacionales que nunca aceptaron que México recuperara su dignidad y decidiera ejercer plenamente su independencia”, sentenció.

Por ello, llamó a los simpatizantes de Morena y de la Cuarta Transformación a mantener presencia en las calles, dialogar con la ciudadanía y enfrentar lo que calificó como campañas financiadas para desacreditar a su administración.

El mensaje presidencial subió aún más de tono cuando vinculó la defensa de la soberanía con las presiones provenientes del extranjero.

“¡México no es piñata de nadie! Por eso, llamo la atención del pueblo de México. Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no; cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera; cuando se normaliza la idea de ‘que otro país puede intervenir en asuntos que solo le corresponden a los mexicanos’, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia”, sentenció.

La mandataria sostuvo que México mantiene disposición para cooperar con otras naciones en materia de seguridad, intercambio de información y combate a la delincuencia, pero dejó claro que esa colaboración no puede traducirse en subordinación ni en intervenciones sobre asuntos internos.

Además, retomó el discurso histórico de la Cuarta Transformación para contrastar a su administración con los gobiernos del PRI y PAN, a los que acusó de permitir injerencias extranjeras y subordinar decisiones nacionales a intereses externos.

En ese apartado recordó hechos como el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, la elección presidencial de 2006, la estrategia de seguridad de Felipe Calderón y el operativo “Rápido y Furioso”.

“No olvidemos que durante el sexenio de Fox se vivió la cruel represión de los pobladores de San Salvador Atenco, o la brutal represión a los maestros de Oaxaca; por si fuera poco, Fox encabezó el desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador. Y su obra cumbre: el fraude electoral del 2006 que llevó a la presidencia al espurio de Felipe Calderón, que llenó el país de muerte, de sangre con la fallida guerra contra el narco, en la que la alianza con un cártel de la droga fue demostrada con creces. Ese fue el narcogobierno”, expuso.

Sheinbaum aseguró que una de las diferencias entre aquellos gobiernos y la actual administración radica en la cercanía con la ciudadanía y en la rendición de cuentas permanente.

Afirmó que mientras en el pasado los presidentes gobernaron desde el aislamiento de Los Pinos, ahora existe un modelo de gobierno basado en la comunicación constante con la población y en la defensa permanente de la soberanía nacional frente a cualquier intento de presión externa.

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