Redacción Hoja de Ruta
El río Atoyac, considerado uno de los cuerpos de agua más contaminados del país y cuya degradación ha impactado durante décadas a millones de habitantes de Puebla y Tlaxcala, será uno de los principales objetivos del programa nacional de saneamiento ambiental que impulsa el Gobierno de México.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció una inversión histórica de 20 mil millones de pesos durante el sexenio para restaurar los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, una estrategia que busca no sólo limpiar estos afluentes, sino garantizar que permanezcan saneados mediante infraestructura permanente y acciones de largo plazo.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que entre 2025 y 2026 ya se han destinado alrededor de 2 mil 500 millones de pesos para iniciar los trabajos, los cuales beneficiarán directamente a 25 millones de personas de diez estados y 61 municipios del país.

“El objetivo es que estos tres ríos queden saneados. No se trata únicamente de limpiarlos un año y que después vuelvan a contaminarse, sino de dejar funcionando plantas de tratamiento con presupuesto suficiente para su operación permanente”, afirmó.
Puebla, uno de los principales frentes de intervención
Dentro del programa federal, el río Atoyac representa una de las intervenciones más importantes, debido al nivel de contaminación que registra por descargas municipales, industriales y residuos sólidos acumulados durante décadas.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), este sistema hidrológico comprende 162 kilómetros de longitud y beneficia a 3.7 millones de habitantes de Puebla y Tlaxcala, entidades donde el deterioro ambiental del afluente ha sido motivo de recomendaciones nacionales e internacionales por sus efectos sobre la salud pública y los ecosistemas.
Las obras que se realizarán en Puebla
El director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, informó que la primera etapa del saneamiento del Atoyac comprende 63 kilómetros, registrando actualmente un avance del 85 por ciento.

Entre las principales acciones programadas destacan:
- Construcción de cuatro plantas de tratamiento de aguas residuales.
- Instalación de 12 kilómetros de líneas para reúso de agua tratada.
- Construcción de 40 kilómetros de colectores sanitarios para evitar descargas directas al río.
- Desazolve de 20 kilómetros del cauce, con el objetivo de recuperar su capacidad hidráulica y disminuir riesgos de inundaciones.
- Reforestación de mil 154 hectáreas en zonas estratégicas de la cuenca.
- Regularización de 371 descargas de aguas residuales, tanto domésticas como industriales.
- Eliminación de 110 tiraderos clandestinos de basura ubicados en las inmediaciones del afluente.
- Recuperación de espacios públicos cercanos al río para favorecer la convivencia social.
- Instalación de un Centro de Vigilancia y Protección de Aguas Nacionales, desde donde se dará seguimiento permanente a la calidad del agua y al cumplimiento de la normatividad ambiental.
Las autoridades federales señalaron que estas obras buscan transformar integralmente el sistema hídrico y evitar que la contaminación vuelva a reproducirse una vez concluidas las labores de limpieza.

Más que limpiar el río: restaurar toda la cuenca
La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena Ibarra, explicó que el programa no se limita al retiro de basura o al tratamiento de aguas residuales, sino que contempla una estrategia integral de restauración ambiental.
Actualmente se desarrollan 93 proyectos coordinados en las tres cuencas prioritarias del país.
Como parte de los trabajos ya realizados, brigadas técnicas y comunitarias han recorrido más de 340 kilómetros, efectuado muestreos en 322 puntos, con la participación de más de 6 mil personas.
Los diagnósticos permitieron identificar:
- 3 mil 202 descargas contaminantes provenientes de viviendas e industrias.
- 479 tiraderos clandestinos de residuos sólidos.
- 460 industrias consideradas prioritarias por su potencial contaminante.
- Además, se detectó que 22 por ciento del suelo de las cuencas presenta riesgo de deforestación, por lo que ya iniciaron acciones de restauración ecológica.
Cuatro ejes para recuperar el Atoyac

El programa federal se desarrollará bajo cuatro grandes líneas de acción:
Mejoramiento de la calidad del agua
Las autoridades construirán 10 nuevas plantas de tratamiento, rehabilitarán otras 23 instalaciones, instalarán 94 kilómetros de colectores, realizarán inspecciones permanentes a industrias mediante Profepa y Conagua e implementarán estaciones automáticas para monitorear continuamente la calidad del agua.
Restauración ambiental
Las acciones incluyen revegetación, recuperación forestal, instalación de trampas flotantes para retener basura, reforestación de miles de hectáreas y protección de áreas naturales estratégicas para recuperar el equilibrio ecológico de las cuencas.

Prevención de inundaciones
Se ejecutarán trabajos de desazolve, estabilización de taludes, recuperación de zonas federales invadidas, modernización de infraestructura hidráulica y fortalecimiento de los sistemas de monitoreo para disminuir riesgos durante la temporada de lluvias.
Recuperación social de los ríos
Uno de los objetivos centrales consiste en devolver estos espacios a la ciudadanía mediante la construcción de parques públicos, jornadas permanentes de limpieza y programas comunitarios para fomentar el cuidado del agua.
Hasta ahora han participado más de 40 mil personas, quienes han retirado alrededor de 4 mil 667 toneladas de residuos sólidos.
Un cambio de enfoque
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el deterioro de los ríos responde principalmente a décadas de descargas municipales sin tratamiento, contaminación industrial y acumulación de residuos sólidos.
Por ello, explicó que el nuevo modelo privilegia soluciones permanentes mediante infraestructura hidráulica, sistemas biológicos de tratamiento como humedales, recuperación de cauces, reforestación y participación comunitaria.
En el caso de Puebla, el saneamiento del río Atoyac representa uno de los proyectos ambientales más ambiciosos de las últimas décadas y busca revertir un problema histórico que ha afectado tanto al medio ambiente como a la salud de millones de habitantes.
Con la ejecución de estas obras, el Gobierno Federal pretende que el Atoyac deje de figurar entre los ríos más contaminados del país y se convierta en un modelo de recuperación ambiental con beneficios permanentes para las futuras generaciones.















