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En dos años, Armenta eleva a 84 mil mdp valor de la producción agropecuaria en Puebla; ya superó meta fijada para 2030

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El campo poblano ya no se quiere medir solamente por cuánto produce, sino por cuánto valor logra conservar después de la cosecha. Esa es la lógica que el gobierno estatal plantea para la llamada Revolución del Campo: pasar de la producción primaria a la transformación, comercialización y generación de riqueza en las comunidades.

Para 2026, Puebla contempla una inversión conjunta de 4 mil 615 millones de pesos en el sector agropecuario, de los cuales 2 mil 915 millones corresponden al Gobierno de México y mil 700 millones al estado, informó la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Ana Laura Altamirano Pérez.

Para 2027, la proyección asciende a 5 mil 403 millones de pesos, con una participación federal prevista de 3 mil 400 millones y una aportación estatal de 2 mil millones.

El gobernador Alejandro Armenta Mier sostuvo que la estrategia coloca a los productores en el centro de las decisiones y busca combinar tecnología, mecanización, tecnificación, insumos, sanidad, inocuidad e inteligencia de mercados.

La meta planteada por el gobierno es que el apoyo público no termine en la entrega de insumos. El modelo incorpora transformación y comercialización para que una mayor parte del valor generado permanezca en las comunidades productoras.

Los primeros indicadores que presentó la Secretaría de Agricultura apuntan a un aumento en el valor de la producción agropecuaria. La línea base registrada en diciembre de 2024 era de 64 mil millones de pesos; para agosto de 2026, el Gobierno de México reportó 84 mil millones.

Esa cifra, de acuerdo con Altamirano Pérez, supera la meta estatal prevista para 2030, fijada en 80 mil millones de pesos.

El dato tiene una característica relevante: 80 por ciento de las unidades productivas corresponden a pequeños productores. Bajo esa composición, el incremento del valor de la producción busca reflejar no solamente el comportamiento de grandes unidades agrícolas, sino también la actividad de quienes sostienen buena parte del campo poblano.

La estrategia incluye programas como Café Bienestar, Maíz del Bienestar y Precios de Garantía, además de acciones de sanidad e inocuidad. También contempla los Centros de Innovación y Transformación de los Productos Agropecuarios (CITRA), vinculados con el trabajo de Sembrando Vida.

La transformación de productos aparece como uno de los siguientes pasos. La dependencia estatal mencionó proyectos para higo y jitomate, con el objetivo de mejorar su calidad y generar valor agregado.

“El objetivo no es que Puebla solamente produzca más, sino que transforme más, que agregue valor e impulse la comercialización”, señaló Altamirano Pérez.

El gobierno estatal también busca que la actividad agropecuaria se conecte con mercados y encuentros especializados. Puebla será sede, del 7 al 9 de octubre, de la 34ª Reunión Anual del Consejo Técnico Consultivo Nacional de Sanidad Animal, con una previsión de más de 5 mil asistentes y 22 comités especializados.

Del 12 al 17 de octubre está programada la 61ª Reunión Nacional de Investigación e Innovación Pecuaria, Agrícola, Forestal, Acuícola y Pesquera, que contempla más de 10 mil asistentes y la participación de 800 científicos.

A esa agenda se suma un simposio sobre Agricultura 4.0, mecanización y tecnología, con 70 instituciones nacionales participantes.

La floricultura tendrá otro escaparate durante octubre. En Atlixco, la Ruta del Mictlán se desarrollará del 3 de octubre al 8 de noviembre en la colonia Cabrera, con una previsión de impacto para 300 productores, artesanos y comerciantes.

La región calcula producir durante octubre 2.5 millones de macetas de cempasúchil y más de 300 hectáreas a cielo abierto. El gobierno estatal prevé la llegada de compradores de 12 estados, además de visitantes nacionales y extranjeros.

La floricultura representa, de acuerdo con las cifras presentadas, una derrama superior a mil millones de pesos y coloca a Puebla en el primer lugar nacional en producción de cempasúchil.

La apuesta oficial tiene así dos cifras que marcan el tamaño del desafío: 5 mil 403 millones de pesos proyectados para el campo en 2027 y 84 mil millones de pesos de producción agropecuaria reportados en agosto. El siguiente paso será que ese mayor valor no se quede únicamente en la estadística, sino que alcance a las pequeñas unidades productivas que sostienen buena parte del campo poblano.

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