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Caso Blanca Adriana destapa operación de clínicas irregulares en Puebla; suspenden 24 establecimientos

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Iván Rivera

La muerte de Blanca Adriana Vázquez tras acudir a una clínica estética en la zona de Zavaleta destapó un problema que el propio Gobierno de Puebla reconoció: la operación de consultorios y clínicas que ofrecen servicios médicos sin regulación.

Tras el caso, autoridades estatales intensificaron las revisiones sanitarias y como resultado, a lo largo del año 15 consultorios y nueve clínicas privadas han sido suspendidas por operar con irregularidades.

El Coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, admitió que existe una preocupación creciente por negocios clandestinos que funcionan fuera del padrón y que logran evadir las inspecciones al no contar con registros ante las autoridades sanitarias.

Indicó que la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios (Dpris) mantiene supervisión constante sobre estos establecimientos en Puebla. De acuerdo con sus cifras, en la entidad existen 10 mil 293 consultorios, 905 consultorios adyacentes a farmacias, 325 hospitales y clínicas privadas, 99 hospitales públicos, 522 ambulancias y 128 centros de atención para adicciones bajo vigilancia sanitaria.

Sin embargo, García Parra reconoció que las autoridades enfrentan limitaciones para detectar negocios que nunca tramitan permisos o licencias de funcionamiento, por lo que insistió en que es necesario apoyarse en denuncias ciudadanas.

A raíz de lo ocurrido con Blanca Adriana, el gobernador Alejandro Armenta instruyó mejorar los operativos de supervisión para detectar clínicas irregulares o sitios donde se realicen procedimientos sin condiciones legales ni sanitarias adecuadas.

El mandatario aseguró que en Puebla habrá “cero impunidad” contra quienes ejerzan profesiones relacionadas con la salud sin preparación o acreditación.

Además, llamó a la ciudadanía a verificar que las personas que ofrecen consultas o tratamientos realmente sean médicos certificados y operen en establecimientos regulados.

El gobernador también señaló que existen prácticas de medicina tradicional que pueden mantenerse, aunque insistió en que deben regularizarse y estar plenamente identificadas para evitar riesgos a la población.

“Es una tarea de todos, no estoy diciendo que no le corresponda a la autoridad vigilar, pero un ciudadano tiene que revisar que a la persona que va a ver sea médico. Si tú te vas a meter a un lugar donde sabes que no es médico, hay lugares donde les dicen los hueseros, y vas a que te arreglen la cadera, pues tú sabes a lo que te expones”, dijo.

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