El anuncio de Claudia Sheinbaum convierte al presupuesto en un mensaje político. La presidenta reiteró que no se permitirá ningún retroceso en la política de austeridad republicana, principio que ha acompañado a la Cuarta Transformación desde sus inicios.
El énfasis en no aumentar la deuda ni el déficit busca mostrar un gobierno responsable frente a presiones externas, al tiempo que se preservan los apoyos sociales. El dato clave —850 mil millones de pesos destinados a programas de bienestar— se convierte en la cifra insignia que articula la narrativa de justicia distributiva.
La oposición ha cuestionado la viabilidad de sostener el gasto social sin aumentar ingresos. Sheinbaum respondió al señalar que la clave está en la reorientación del presupuesto, la eliminación de privilegios y la lucha contra la corrupción. El presupuesto, así, se convierte en un campo de disputa política donde la mandataria se adelanta con un mensaje de firmeza.