En su conferencia de prensa matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó tajantemente que su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, hubiera establecido un pacto de impunidad con el expresidente Enrique Peña Nieto. Las declaraciones surgen en medio de nuevos cuestionamientos sobre la falta de resultados concretos en las investigaciones contra el exmandatario priista, especialmente tras la revelación de una carpeta de investigación relacionada con sobornos por el software Pegasus.
Sheinbaum sostuvo que durante el sexenio anterior se promovió una consulta ciudadana para decidir si se debía enjuiciar a los expresidentes. Aunque dicha consulta no alcanzó la participación requerida, consideró que ese esfuerzo refleja que no existió ningún acuerdo para proteger a Peña Nieto. “No hubo pacto de impunidad. Es más, hubo una consulta pública”, remarcó.
Además, hizo un deslinde claro entre las decisiones del Ejecutivo y las atribuciones de la FGR. Según Sheinbaum, es responsabilidad del fiscal Alejandro Gertz Manero y de su equipo explicar por qué algunas denuncias contra Peña Nieto no prosperaron. “Quien tiene que explicar si fueron pruebas suficientes y qué pasó con esa demanda, es la Fiscalía”, apuntó.
Frente a los señalamientos que apuntan a un congelamiento deliberado de las investigaciones, Sheinbaum negó que su administración, ni la anterior, haya obstaculizado el curso legal. Más bien, reiteró que la conducción del país debe mirar hacia el futuro. “A nosotros nos interesa de aquí en adelante”, dijo, citando al propio López Obrador.
Por otro lado, arremetió contra Vicente Fox, a quien llamó “traidor a la democracia”, al recordar el intento de desafuero en 2005 contra López Obrador cuando éste era jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal. Sheinbaum acusó al expresidente panista de haber manipulado el sistema judicial para excluir a su principal adversario político de las elecciones presidenciales de 2006.
Estas declaraciones reflejan la postura de la presidenta ante los embates de la oposición, que insisten en exigir rendición de cuentas a los expresidentes por actos de corrupción, espionaje o violaciones a derechos humanos. Pese al contexto adverso, Sheinbaum se mantuvo firme en su convicción de que la justicia debe actuar sin consignas políticas y dentro del marco legal.