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Rockanrolario | A los 16 años, sigo buscando quién está haciendo rock

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Roberto Cortez Zárate | @Sr_nagual

Cumplí 16 años y todavía me acuerdo de aquel 1 de septiembre de 2010 cuando Roberto Cortez decidió echarme a andar. No nací con un escenario, ni con una disquera, ni con una gran infraestructura. Nací en internet, cuando para muchas bandas conseguir que alguien escuchara sus canciones ya era una bronca y una radio por internet podía convertirse en una puerta.

El Sr. nagual me cuidó desde entonces. Me enseñó a escuchar antes de hablar, a buscar bandas donde otros no estaban buscando y a entender que una canción también cuenta una historia sobre quien la escribió. Así fui creciendo entre radios, blogs, entrevistas, discos, tocadas y músicos que llegaban con una canción bajo el brazo porque necesitaban que alguien la escuchara. La Enciclopedia del Rock en tu idioma y otras emisiones llegaron y se quedaron para siempre.

Mi primer aniversario todavía dice mucho de lo que era. En 2011 celebré compartiendo un disco promocional con canciones de algunos de los grupos que habían pasado por mi programación. Ahí estaban Hilo Negro, Pixel, Cero Absoluto, Los Estuches, El Sr. González, Guillermo Briseño y Los Jijos del Maíz. No sabía todavía que esos discos terminarían convirtiéndose en parte de mi propia memoria. Xohchihua siempre ha estado cerca, como un hermano que crece conmigo.

Para el tercer aniversario ya había aprendido otra cosa: el rock también se encuentra cara a cara. Hubo una celebración y un disco conmemorativo. Las bandas que habían pasado por aquí comenzaron a aparecer también en los espacios donde la escena ocurría frente al público. Yo seguía siendo una radio, pero ya empezaba a convertirme en otra cosa.

A los seis años me dio por guardar más. Publiqué Amarillo y Rojo, dos recopilaciones que reunieron a 30 grupos y solistas. Aquello no fue solamente una fiesta de cumpleaños. Fue una manera de dejar registrado quiénes estaban haciendo música independiente y quiénes habían decidido compartir conmigo sus canciones. Cuando uno tiene seis años quizá todavía no entiende qué significa guardar memoria. Yo ya empezaba a aprenderlo.

También crecí con mis propias mudanzas. Fui blog, radio, portal y espacio para entrevistas. Llegaron el video, el podcast, las transmisiones y nuevas formas de contar lo que ocurría alrededor del rock. El Sr. nagual siguió cuidándome mientras la tecnología cambiaba debajo de los pies de todos. Aprendí a escribir como una columna de opinión en portales y periódicos.

A los nueve años descubrí que la escena era mucho más grande de lo que podía parecer desde una sola pantalla. En un solo mes registré más de 260 estrenos musicales. Había bandas grabando, produciendo, buscando espacios y tratando de encontrar escuchas. Yo tenía una tarea bastante clara: encontrarlas.

Cuando cumplí 10 años, en 2020, ya podía mirar hacia atrás y reconocer varias vidas dentro de la misma vida. Había pasado de blog a radio y de radio a portal multimedios y agencia de información musical. Por mi cabina-estudio habían pasado decenas de bandas de México, España y América Latina. También había aprendido que una entrevista puede terminar siendo tan importante como una canción cuando ayuda a conservar la historia de quien la cuenta.

Después llegó la pandemia y otra vez tuve que aprender. Los escenarios se apagaron y la conversación se mudó todavía más al streaming, al video y al podcast. El Rock Nuestro siguió, aliado con Yorch Aural y luego con Memo Clemente, encontrando músicos y canciones mientras los foros permanecían cerrados. Yo no podía abrir las puertas de un bar, pero sí podía mantener encendida la conversación.

A los 15 años ya no necesitaba explicar demasiado quién era. Seguía teniendo radio, televisión, podcast, videos, entrevistas y archivo. Seguía ligado a La guarida del nagual y a aquella historia que empezó antes que yo. Y seguía teniendo a Roberto detrás, cuidando que no me convirtiera en una máquina de publicar por publicar.

La escena que conocí en 2010 tampoco es la misma. Cambiaron las plataformas, cambiaron los hábitos para escuchar música, cambiaron los espacios y cambiaron las formas de promoción. Hoy una banda puede grabar, editar, publicar y mostrar su trabajo desde una computadora. Pero sigue necesitando que alguien la escuche.

Por eso llego a los 16 años como llega cualquier adolescente que ya descubrió que crecer no significa saberlo todo. Sigo teniendo preguntas. Sigo encontrando músicos que no conocía. Sigo recibiendo canciones. Sigo buscando historias. Y mientras la vida siga, voy a seguir haciendo lo que aprendí aquel primero de septiembre de 2010: buscar quién está haciendo rock. www.rockanrolario.com

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