Roberto Cortez Zárate @rockanrolario
La pantalla se llena de imágenes, secuencias y personajes que parecen venir de otra historia. Hilo Negro no está ahí, frente a la cámara, tocando como en tantos videos de rock. La banda decidió romper ese molde con “Espiral”, una canción cercana al electro-rock que abre una nueva etapa musical y visual para un grupo que suma más de 15 años de trayectoria.
La búsqueda de nuevas sonoridades no es nueva para Hilo Negro. A lo largo de su recorrido ha pasado por propuestas acústicas, eléctricas y electroacústicas, pero sus integrantes sostienen que la raíz rockera sigue siendo el punto de partida. “Es un camino que aún no se cierra, evolutivo, en ascenso, de experimentación musical”, explicó uno de ellos durante la presentación del video.
“Espiral” nació precisamente desde esa necesidad de moverse. La canción fue producida por Oswaldo de León, guitarrista y miembro fundador de La Castañeda, quien recibió una maqueta extensa y decidió construir el tema a partir de la línea de bajo de Ariel, las guitarras de Rodrigo y las secuencias de Michel.
En la grabación también encontró un elemento que quiso conservar: la voz de Julieta Soto y la frescura con la que la banda había planteado originalmente la canción. Para Oz, Hilo Negro ya tiene un sello reconocible y esa identidad le permite meterse en terrenos distintos sin perder el punto de referencia.
“Es una canción fresca, novedosa para el estilo de Hilo Negro”, dijo el productor.
La letra se mete con los ciclos, la transformación y la introspección. La banda explicó que la composición surgió de momentos personales difíciles y que su recorrido apunta desde la oscuridad hacia otra etapa. El propio concepto de espiral sirve para hablar de ese movimiento: avanzar, regresar, cambiar de posición y seguir buscando.
La apuesta no terminó en el audio. Para el video, Adrián Palomino decidió sacar a Hilo Negro del formato de banda tocando frente a una cámara y construir una propuesta con lenguaje cinematográfico.
Ahí aparecen el espiral, la secuencia Fibonacci, el universo y la mente como elementos de una narrativa que no entrega todas las respuestas. La historia incorpora una comunidad clandestina, tecnología fuera de los circuitos convencionales y personajes vinculados con una especie de resistencia.
Palomino dejó deliberadamente espacios para que cada espectador arme su propia lectura. No hay una historia explicada de principio a fin; hay pistas, imágenes y conexiones que obligan a mirar otra vez.
La producción también creció respecto de los trabajos anteriores de la banda. El rodaje ocupó varias jornadas, distintas locaciones y meses de trabajo, con escenas filmadas en SAE Institute y otros espacios. El resultado llevó a Hilo Negro a darle al componente visual un lugar mucho más importante dentro de su propuesta.
Y ahí está una de las claves de esta etapa. La banda entiende que una canción ya no circula solamente como canción: llega acompañada de imágenes, plataformas y formatos que modificaron la manera en que el público descubre y consume música. “Espiral” responde a ese escenario sin abandonar el instrumento que puso a Hilo Negro en el camino: el rock.
La agrupación ya trabaja en nuevas canciones y adelantó que vienen más temas, colaboraciones y versiones que todavía no han sido anunciadas. Después de 15 años, Hilo Negro parece haber encontrado una manera bastante rockera de mantenerse en movimiento: cambiar de piel sin cambiar de nombre.
Y apenas están empezando a girar.
















