Nacho Juárez
Hay gobiernos que entienden la libertad de expresión como un principio democrático.
Otros la entienden como un evento de relaciones públicas.
En San Andrés Cholula, la administración de Guadalupe Cuautle Torres apostó por la segunda opción.
Hace apenas un mes organizó el foro “Voces Libres 2026: Diálogo y Defensa por la Libertad de Expresión”, con la presencia de figuras nacionales como Adela Micha, Jorge Zarza y Pamela Cerdeira.
Desde el presídium, la alcaldesa sanandreseña -más ocupada en su reelección que en gobernar bien- habló del papel indispensable de una prensa crítica, de la necesidad de proteger el derecho a informar y de la importancia de que los gobiernos soporten el escrutinio público.
El discurso sonó impecable.
Hasta que apareció la realidad.
Porque mientras el Ayuntamiento promueve, a costa del erario, a un municipio como referente de la libertad de expresión, la periodista Berenice Sierra, del portal regional Esto es Cholula, hizo públicas una serie de capturas de WhatsApp de una conversación iniciada por el coordinador de Comunicación Social de San Andrés Cholula, Carlos Flores Lezama.
El intercambio de mensajes ocurrió la semana pasada a raíz de uno de los tantos informes realizados por Guadalupe Cuautle -que en realidad sirven más como promoción personal que como acto de rendición de cuentas-, en el que aseguró que su gobierno había reducido el índice delictivo en el primer semestre del año.
La información fue contrastada por Esto es Cholula a través de una nota -que ni siquiera fue firmada por la reportera- en la que analiza la información trimestral del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y advierte que la incidencia no solo no disminuyó sino que incrementó de un trimestre a otro.
Eso fue suficiente para que Carlos Lezama -a quienes sus amigos conocen con el mote de “El Abuelo”- se lanzara contra la reportera a través de WhatsApp con frases como:
“Por favor cuando no llegues infórmate”.
“Yo vi la hora que llegaste”.
“Vuelve a escuchar”.
“Sé objetiva”.
“Mira las notas de quién llegó temprano”.
“Tienes línea. Solo para saber”.
Y posteriormente remata con una frase que, viniendo de un servidor público, difícilmente puede interpretarse como una simple opinión:
“No eres tan importante.”

El problema no es únicamente el contenido del mensaje.
Es el contexto.
Porque quien escribe no es un ciudadano cualquiera.
¡Es el responsable de la relación institucional entre el Ayuntamiento y los medios de comunicación!
Y cuando un funcionario utiliza su investidura para cuestionar directamente a una periodista por el contenido de sus publicaciones, la conversación deja de ser privada y se convierte en un asunto de interés público.
Así pues, el problema no es la crítica sino quién la hace.
Todo gobierno tiene derecho a aclarar información, a ejercer su derecho de réplica, a enviar precisiones a las redacciones de medios de comunicación.
Lo que es totalmente cuestionable es trasladar esa discusión a los periodistas que publican información incómoda para coaccionarlos o intimidarlos.
Porque entonces aparece un elemento inevitable: La asimetría de poder.
No es lo mismo un periodista escribiéndole a un funcionario, que un funcionario encargado de Comunicación Social escribiéndole a una periodista cuyo trabajo consiste precisamente en vigilar al poder.
El caso resulta peor porque la información difundida por Esto es Cholula es totalmente verificable.
(Es más, Hoja de Ruta publicó un material periodístico en ese mismo sentido. https://hojaderuta.mx/investigaciones/entre-el-discurso-y-la-realidad-asi-golpeo-la-delincuencia-a-san-andres-cholula-durante-enero-junio-de-2026/).
El contenido del mensaje de Carlos Flores Lezama va más allá de un exabrupto y la frase “Tienes línea. Solo para saber” lo resume todo.
Por eso resulta inevitable preguntarse: ¿Para qué organizar un foro sobre libertad de expresión si dentro del propio gobierno su director de Comunicación Social no comparte esa convicción?
El Ayuntamiento presentó “Voces Libres” como un espacio para defender el periodismo, promover el pensamiento crítico y fortalecer uno de los pilares de la democracia.
Sin embargo, la denuncia pública de Berenice Sierra coloca a esa narrativa frente a un espejo incómodo.
Porque la libertad de expresión no se acredita contratando conferencistas o gastando millonadas para vender la imagen de un gobierno y una presidenta municipal supuestamente progresistas.
Se demuestra cuando un gobierno acepta que la prensa puede cuestionar, investigar e incomodar sin recibir mensajes personales de funcionarios que parecen asumir el papel de jueces del trabajo periodístico.
Hace apenas unos días, Guadalupe Cuautle aseguró que su administración es víctima de una campaña de ataques, difamación y desestabilización impulsada por intereses políticos, y afirmó que esas acciones no frenarán el trabajo de su gobierno.
Todo gobierno está sujeto a la crítica y, en ocasiones, también a campañas de desinformación. Eso es real.
Y, precisamente, por esa razón resulta indispensable distinguir entre una campaña política y el trabajo periodístico.
Si una administración reclama respeto frente a los ataques, también debe garantizar que desde su propia estructura exista respeto hacia quienes ejercen el periodismo.
La congruencia funciona en ambos sentidos.
Por eso es que la frase “Tienes línea. Solo para saber” cobra un sentido mucho más profundo.
No fue escrita al azar ni como parte de un exabrupto sino como una interpretación errónea de que criticar al gobierno de San Andrés Cholula te hace parte de algún complot o conjura.
Si un gobierno organiza un gran foro llamado “Voces Libres”, invita a periodistas nacionales y locales, a especialistas, estudiantes, habla de democracia y presume apertura, lo mínimo que se espera es que esa filosofía también alcance las oficinas de Comunicación Social.
La libertad de expresión no necesita escenografía.
Con una sola acción, el responsable de Comunicación Social de San Andrés Cholula confirmó que el gasto realizado hasta el momento solo ha servido para crear una imagen artificial que no encuentra sustento en la realidad.
Se le olvidó que la realidad pesa más que la percepción.
Dicho de otra forma: Solo necesitó una crítica y escribir un mensaje por WhatsApp para exhibir la falsa premisa en la que se sustenta la imagen institucional de San Andrés Cholula y de su jefa Guadalupe Cuautle.

















