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El derecho al cuidado llega al Congreso de Puebla: buscan reconocer el trabajo que recae sobre las mujeres

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Cuidar a una persona enferma, atender a un adulto mayor o acompañar el crecimiento de niñas y niños exige tiempo, recursos y trabajo que no siempre recibe una remuneración. Sobre esa responsabilidad, que con frecuencia recae en las mujeres, comenzó una discusión en el Congreso de Puebla para construir una agenda legislativa que reconozca el derecho integral al cuidado.

El foro convocado bajo ese nombre reunió a legisladoras, representantes institucionales, especialistas y sociedad civil con el propósito de examinar las condiciones necesarias para garantizar tanto la atención a quienes la necesitan como los derechos de las personas encargadas de proporcionarla.

La diputada Norma Estela Pimentel Méndez planteó que cualquier propuesta debe colocar a las personas en el centro de las decisiones y adoptar una perspectiva de género que permita compartir las responsabilidades del cuidado.

“El autocuidado necesita tiempo, necesita recursos y necesita servicios accesibles. Necesita que las responsabilidades se distribuyan”, afirmó durante la inauguración del encuentro.

La legisladora añadió otro componente a la discusión: escuchar a quienes reciben cuidados, respetar su autonomía y tomar en cuenta sus decisiones. Su planteamiento incorpora tanto las condiciones de quienes prestan atención como los derechos de quienes dependen de ella.

El trabajo que sostiene a las familias y limita oportunidades

La subsecretaria de Transversalización e Institucionalización de la Perspectiva de Género, Gabriela Pérez Bazán, situó el debate en las consecuencias económicas y personales de las tareas de cuidado.

La funcionaria sostuvo que estas actividades constituyen un motor invisible de la economía, pero su funcionamiento ha descansado sobre el tiempo, la salud, la autonomía económica y los proyectos de vida de las mujeres.

Su intervención identificó una de las tensiones que deberá enfrentar la discusión legislativa: las necesidades de atención de las familias no desaparecen, pero tampoco pueden resolverse sin considerar los derechos y las oportunidades de quienes asumen esas responsabilidades.

El reconocimiento del cuidado como un derecho supone examinar quién proporciona la atención, en qué condiciones trabaja y qué posibilidades tiene de disponer de tiempo para sus propias necesidades.

Pérez Bazán consideró que el foro representa un primer paso para definir rutas que permitan garantizar ese derecho. El comunicado del Congreso no identifica todavía propuestas legislativas específicas ni un calendario para su discusión.

Cuidar, recibir cuidados y disponer de tiempo propio

En representación de Pável Gaspar Ramírez, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso, Elsa Ruiz Betanzos destacó la necesidad de reconocer tres dimensiones de la discusión: el derecho a recibir cuidados, la garantía del autocuidado y el reconocimiento del trabajo no remunerado que implica atender a otras personas.

La distinción es importante porque el debate no se limita a la atención médica o a los servicios asistenciales. También comprende el tiempo dedicado a sostener las necesidades cotidianas de personas que requieren acompañamiento.

El planteamiento expuesto durante el encuentro apunta a una distribución más equitativa de esas responsabilidades, sin dejar fuera a quienes reciben la atención.

Pimentel Méndez insistió en que las decisiones deben considerar la autonomía de las personas cuidadas, de modo que el reconocimiento de sus necesidades no implique excluirlas de las decisiones que afectan su vida.

Bajo esa perspectiva, la discusión coloca frente al Congreso dos cuestiones relacionadas: las condiciones en que se proporciona el cuidado y las garantías que deben acompañar a quienes lo necesitan.

Del foro a una agenda legislativa

En el encuentro participaron las diputadas Ana Laura Gómez Ramírez, Xel Arianna Hernández García y Susana del Carmen Riestra Piña, además del diputado Marcos Castro Martínez.

La presencia de integrantes del Congreso y representantes institucionales permitió abrir la conversación sobre una agenda que, según los objetivos del foro, deberá construirse con aportaciones de especialistas y sociedad civil.

El foro dejó planteado que reconocer el trabajo de cuidados implica atender necesidades que actualmente recaen sobre las familias y, según expuso Pérez Bazán, afectan de manera particular las oportunidades de las mujeres.

 

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