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Crisis priista: Camarillo salta a MC con la mira en 2030

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Con un mensaje de menos de dos minutos, el senador Néstor Camarillo Medina confirmó lo que era un secreto a voces: abandonó al Partido Revolucionario Institucional y prepara su incorporación a Movimiento Ciudadano. “El mío hoy se cumple”, dijo en referencia a su ciclo en el tricolor, un partido que bajo su dirigencia quedó hundido en la mayor debacle de su historia reciente.

El anuncio fue interpretado como un movimiento estratégico de cara a 2030. Camarillo aspira a convertirse en candidato a la gubernatura de Puebla y sabe que MC le ofrece un espacio para construir desde ahora. Su apuesta pasa por las elecciones intermedias de 2027, donde pretende impulsar candidaturas locales y distritales que lo fortalezcan. En paralelo, su eventual adhesión a la bancada naranja en el Senado reforzaría al partido en la Cámara Alta y enviaría un mensaje de crecimiento.

El costo para el PRI es alto. Con la renuncia de Camarillo, el partido pierde un escaño y cae a trece, quedando por debajo del PVEM, que suma catorce. Por primera vez en casi un siglo, el tricolor queda fuera de la Mesa Directiva del Senado. A nivel estatal, la dirigencia pasó a manos de Delfina Pozos Vergara, mientras Gabriela Fuentes Pérez asumió la Secretaría General. El relevo se da en medio de una militancia golpeada por derrotas, desbandadas y acusaciones de corrupción.

Camarillo, sin embargo, no llega limpio a esta nueva etapa. Durante su trayectoria acumuló señalamientos: desde la presunta venta de candidaturas hasta el uso de una constancia de adscripción indígena para acceder a una candidatura plurinominal. En su paso como alcalde de Quecholac enfrentó críticas por la presencia del huachicol en la región, aunque nunca fue procesado judicialmente. En 2024 fue vinculado a un audio en el que supuestamente recibió dinero de la alcaldesa de San Pedro Cholula para asignar candidaturas. Todos los casos los ha negado, atribuyéndolos a campañas negras.

Su estilo como dirigente también provocó fracturas. Ignoró llamados al diálogo interno, incumplió pagos a la estructura electoral y favoreció a cercanos en el reparto de candidaturas. El saldo fue la salida de diputados como Jorge Estefan Chidiac y Silvia Tanús, así como de presidentes municipales y cuadros históricos. Bajo su conducción, el PRI fue reducido a triunfos marginales y quedó borrado de la zona metropolitana.

El discurso del senador apunta ahora a construir una “agenda ciudadana real” y una oposición “responsable e inteligente” frente a Morena. Pero en Puebla, la dirigencia de MC no oculta sus reservas. Fedhra Suriano Corrales dejó claro que habrá filtros: “No se trata de que alguien venga a ser arribista. Hay que darle su lugar a los militantes”. Recordó que el partido dará prioridad a quienes han estado desde el inicio y aporten algo positivo a la ciudadanía.

El contraste entre el pasado y el presente de Camarillo es notorio. Mientras el PRI lo acusa de ser corresponsable de su caída, él busca mostrarse como un político renovado que pone a los ciudadanos en el centro de las decisiones. Su reto será convencer de que su incorporación suma, no resta. En sus propias palabras: “No cambio de causa ni de objetivo, mi causa seguirá siendo Puebla”.

Lo cierto es que con su salida se confirma el derrumbe del tricolor en Puebla y se reconfigura el tablero opositor. La pregunta es si Movimiento Ciudadano está dispuesto a cargar con el peso de un liderazgo cuestionado, pero con experiencia y redes, en la apuesta de abrir la disputa por la gubernatura en 2030.

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