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SER CAMPEÓN YA NO SIGNIFICA NADA…

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Hubo un tiempo en el que ser campeón realmente significaba algo. Un campeonato no era solo un cinturón brillante sobre el ring, era el símbolo máximo de respeto, trayectoria y reconocimiento dentro de la lucha libre. Para llegar ahí había que ganarse cada oportunidad, demostrar talento, disciplina y conquistar al público función tras función.

Pero hoy, en Puebla, esa realidad parece haberse diluido.

En la actualidad prácticamente cada arena tiene sus propios campeonatos. Campeones de todas las categorías, en todas las arenas, campeones que aparecen y desaparecen sin historia, sin rivalidades, sin que esos campeonatos tengan realmente un valor o peso. Lo que antes representaba la cima de la lucha libre, hoy parece simplemente un aditamento más en los vestuarios de los gladiadores o simplemente un accesorio para posar en las fotos.

La proliferación de cinturones ha provocado que el valor simbólico del campeonato se desgaste. Cuando hay demasiados campeones, en realidad ya no hay campeones, antes, un campeonato generaba expectativa. Había historias, defensas importantes y rivalidades que duraban meses o incluso años. Hoy, en muchos casos, los cinturones cambian de manos sin contexto, sin narrativa y sin ese respeto que solían imponer.

En Puebla el exceso de campeonatos ha provocado que ese reconocimiento que antes era tan difícil de conseguir, ahora parezca demasiado fácil de obtener. Tal vez el problema no sea que existan campeonatos, sino que existan demasiados. Cuando todo el mundo puede ser campeón, el campeonato deja de ser un logro extraordinario.

En Puebla, mientras cada arena decide crear y otorgar sus propios campeonatos, el verdadero valor de un título debería recaer únicamente en aquellos que están avalados por la Honorable Comisión de Box y Lucha del Estado. Son estos campeonatos los que cuentan con un reconocimiento oficial Donde realmente todos los elementos puedan tener una oportunidad dentro del terreno independiente si así lo solicitan, aspirando a campeonatos estatales que cuenten con el aval correspondiente. Títulos que no solo representen un cinturón más, sino un verdadero logro deportivo y un prestigio real, donde cualquier luchador pueda decir con orgullo: “Fui campeón del estado”

Donde los actuales campeones estatales son Billy Star que es campeón peso Medio, por su parte King Rocker Jr es campeón estatal de peso Ligero y Metal Spider funge como campeón estatal Wélter. Que sea entonces la Honorable Comisión de Box y Lucha del Estado la encargada de regular las defensas, establecer los procesos y darle el verdadero valor a unos campeonatos estatales que representen prestigio y mérito dentro del terreno independiente.

Para dejar de lado los campeonatos de las arenas que, más allá de sus diseños, realmente no aportan un valor verdadero a este deporte.

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