La presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó un dato que consideró revelador en torno al caso de Ismael “El Mayo” Zambada. Tras declararse culpable de dos cargos graves de delincuencia organizada en una corte federal de Nueva York, el líder del Cártel de Sinaloa fue citado por el director de la Administración de Control de Drogas (DEA), Terry Cole, como parte de un trío emblemático de caídos, junto con Joaquín “El Chapo” Guzmán y Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad en el gobierno de Felipe Calderón.
“Lo que más me llamó el día de ayer la atención, no sé si se dieron cuenta lo que dijo el director de la DEA, dice en su declaración: ‘Hemos derribado a tres grandes narcotraficantes: el primero, García Luna; el segundo, el Chapo; y el tercero, el Mayo’. O sea, pone el director de la DEA al mismo nivel a dos conocidos capos de la droga y al que fue secretario de Seguridad de Calderón, así lo dijo, eh… ¿no les parece interesante eso?”, expresó la mandataria.
La alusión coincidió con la difusión del acuerdo de culpabilidad (plea agreement) de Zambada, firmado y aceptado por el juez Brian Cogan, en el que se consignó un decomiso de 15 mil millones de dólares (equivalentes a 280 mil millones de pesos) como producto de su actividad criminal.
El monto es equiparable al 57.97 por ciento del presupuesto de la Pensión para Adultos Mayores (483 mil millones de pesos), 11 veces lo asignado a Jóvenes Construyendo el Futuro (24 mil millones de pesos), 16 veces el presupuesto de la Pensión Mujeres Bienestar (17 mil millones de pesos) y 2.2 veces el presupuesto del estado de Puebla (126 mil millones de pesos).
Zambada aceptó que su red criminal introdujo al menos 1.5 millones de kilogramos de cocaína y otras drogas. El acuerdo establece penas de cadena perpetua, la obligación de revelar su patrimonio y la entrega de bienes para cubrir el decomiso. A diferencia de otros pactos judiciales, como el de Ovidio Guzmán, no incluye cláusulas de cooperación.
La presidenta subrayó que la equiparación de la DEA derrumba la narrativa de intocables y expone que la corrupción de alto nivel es vista por Estados Unidos como parte de la misma cadena criminal que los capos de la droga.