Iván Rivera
El rastro de líquidos contaminantes que nace en el relleno sanitario de Chiltepeque no se queda en sus linderos: recorre más de 15 kilómetros, cruza barrancas, se integra al río Alseseca -que atraviesa 47 colonias de Puebla capital-, y termina en la presa Manuel Ávila Camacho, en Valsequillo. Frente a esa problemática, el gobierno estatal y el Ayuntamiento de Puebla anunciaron una intervención conjunta para contener el problema.
El gobernador Alejandro Armenta confirmó que sostuvo reuniones con el alcalde José Chedraui Budib, quien presentó una propuesta tecnológica para frenar el escurrimiento de lixiviados.
El plan contempla modernizar el manejo de residuos y el tratamiento de los llamados “jugos de basura” en un sitio que, tras décadas de operación, muestra signos de sobresaturación.
Actualmente, Chiltepeque concentra más de 11 millones de toneladas de desechos y su carga aumentó luego del cierre del relleno intermunicipal de Cholula, así como por la recepción de basura de al menos ocho municipios adicionales.
Aunque fue diseñado originalmente para recibir entre mil 100 y mil 200 toneladas diarias, hoy capta alrededor de mil 950, prácticamente el doble de su capacidad.
A pesar de ello, la empresa concesionaria, RESA SA. de CV. ha señalado en distintas ocasiones que se trata de descargas pluviales, versión que contrasta con análisis que señalan presencia de contaminantes.
Armenta apuntó que la concesión fue heredada de administraciones anteriores, pero afirmó que su gobierno ya trabaja en una solución de fondo, con la meta de impedir que el daño ambiental siga extendiéndose aguas abajo y evitar que el relleno, cuya vida útil podría agotarse en menos de un año si mantiene el ritmo actual, continúe rebasando sus límites físicos.
Expuso que la intervención buscará contener los escurrimientos y replantear el modelo de operación antes de que el foco de contaminación alcance niveles irreversibles.
En rueda de prensa por separado, el secretario General de Gobierno, Francisco Rodríguez Álvarez, señaló que el planteamiento contempla incorporar nuevas tecnologías para reducir el volumen de basura y la generación de lixiviados, tras inconformidades expresadas por vecinos de Santo Tomás Chautla, quienes han advertido afectaciones ambientales en la zona.
De acuerdo con el funcionario, el municipio mantiene acercamientos con empresas especializadas en separación y aprovechamiento de residuos, con la intención de que únicamente una fracción mínima llegue a disposición final, además, aunque evitó precisar montos o tiempos de ejecución, afirmó que las conversaciones se encuentran avanzadas.
A la par, recordó que la concesión del relleno fue actualizada recientemente. Si bien en 2022 se había proyectado que la vida útil del sitio concluiría en 2027, una renovación realizada en 2024 amplió el periodo de operación hasta 2031.
“Estamos en contacto permanente con las empresas para ver, con base en nuevas tecnologías y separación de residuos, cómo lograr la menor cantidad de desechos finales en este relleno sanitario”, apuntó.










