Pavimentar una calle que podía costar hasta dos millones de pesos ahora requiere una inversión de entre 400 mil y 500 mil pesos, según las cifras del gobernador Alejandro Armenta Mier, quien atribuyó la reducción de costos al uso de maquinaria propia y al respaldo de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Con este modelo, el gobierno de Puebla reportó la pavimentación de 28 mil calles, equivalentes a 558 kilómetros de vialidades intervenidas durante 2025 y 2026, una cifra que el mandatario presentó como resultado de su estrategia para ampliar la obra pública sin incrementar proporcionalmente el gasto.
Armenta sostuvo que la utilización de trenes de pavimentación permite reducir los costos de las intervenciones y destinar los recursos disponibles a un mayor número de vialidades.
El gobernador defendió el esquema de trabajo durante la presentación de resultados de su administración, donde destacó la colaboración con el gobierno federal que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el suministro de recursos materiales de Pemex.
“Cuando se trabaja con honestidad el recurso del pueblo rinde”, afirmó el mandatario al explicar que la adquisición y utilización de equipo propio permite al gobierno estatal disminuir los costos de pavimentación.
De dos millones a 500 mil pesos por calle
La diferencia de costos es uno de los principales argumentos del gobierno poblano para defender su estrategia de infraestructura.
De acuerdo con Armenta, algunas calles que bajo otros esquemas podían requerir inversiones de uno o dos millones de pesos ahora son pavimentadas con montos de entre 400 mil y 500 mil pesos.
En el extremo superior de la comparación, pasar de dos millones a 500 mil pesos representaría un ahorro de 75 por ciento. Sin embargo, el gobernador no presentó un desglose de obras con características equivalentes que permita comprobar esa reducción.
El mandatario señaló que los trenes de pavimentación y el aprovechamiento de maquinaria estatal han permitido ampliar la cobertura de los trabajos, mediante una operación que busca aprovechar los recursos públicos disponibles.
Para dimensionar los 558 kilómetros reportados, Armenta comparó esa longitud con las distancias desde Puebla hacia ciudades como León, Guanajuato; San Luis Potosí; Zihuatanejo, Guerrero, y Puerto Escondido, Oaxaca.
El informe no especificó cuántos kilómetros corresponden a cada municipio, cuáles fueron las vialidades intervenidas ni el monto global de inversión destinado a los trabajos durante los dos años.
Pemex y maquinaria estatal, las bases del programa
La colaboración con Petróleos Mexicanos constituye otro componente de la estrategia de pavimentación expuesta por el gobernador.
Armenta destacó que el apoyo de la empresa pública, junto con la maquinaria adquirida por su administración, ha permitido extender las intervenciones en la red vial de Puebla.
Aunque el encabezado del comunicado estatal menciona una recuperación histórica de hidrocarburos, el documento no precisa cantidades recuperadas, su procedencia ni la forma en que esos materiales habrían sido incorporados a las obras de pavimentación.
El mandatario también cuestionó las prácticas de contratación que, según sostuvo, permitían favorecer intereses particulares mediante comisiones y privilegios en la ejecución de obra pública.
Afirmó que su administración busca sustituir ese modelo por otro basado en el aprovechamiento de recursos materiales propios y en la disminución de costos.
“Porque eso es amar a Puebla, si no, ¿qué es amar a Puebla?”, expresó al defender su política de infraestructura y asegurar que nunca se había pavimentado tanto como durante su gobierno.
La cifra histórica y las cuentas pendientes
La administración estatal coloca los 558 kilómetros de pavimentación entre sus principales resultados de infraestructura durante 2025 y 2026.
El dato representa la extensión acumulada que reporta el gobierno, aunque el comunicado no contiene una comparación documentada con administraciones anteriores que permita establecer si se trata del mayor volumen de pavimentación registrado en Puebla.
Tampoco ofrece información suficiente para distinguir entre construcción de nuevas superficies, rehabilitación de vialidades existentes y otras modalidades de intervención.
La diferencia importa porque el costo de una obra depende de su extensión, las condiciones de la superficie y los trabajos necesarios antes de colocar el pavimento.
Armenta sostiene que el nuevo esquema permite atender más calles y reducir el gasto público, mientras el programa continúa con el respaldo federal y la operación de maquinaria estatal.
El gobierno ya presentó su cifra de kilómetros y su comparación de costos. El siguiente paso para dimensionar el alcance de esas obras será conocer dónde están las 28 mil calles intervenidas, cuánto se invirtió en cada una y qué parte del ahorro anunciado puede comprobarse.
















