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Los Zuñiga utilizan a pobladores para boicotear operativos en Esperanza; video exhibe modus operandi

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El alcalde de Esperanza terminó detenido por sus presuntos vínculos con Los Zúñiga, pero la disputa contra esta organización criminal continúa. Ahora, el gobierno de Puebla acusa a la agrupación de utilizar a pobladores para confrontar a las fuerzas de seguridad e impedir los operativos contra el robo de mercancías y vehículos en el corredor carretero que comunica a Puebla con Veracruz.

La administración estatal advirtió que presuntos integrantes de esta organización recurren a redes de halcones para vigilar los movimientos de las corporaciones policiales, identificar los despliegues y alertar a sus cómplices antes de que intervengan los agentes.

El señalamiento va más allá de las labores de vigilancia. Según el posicionamiento gubernamental, Los Zúñiga también manipulan a habitantes de Esperanza para provocar confrontaciones con los cuerpos de seguridad y obstaculizar las intervenciones contra sus actividades ilícitas.

La Secretaría de Seguridad Pública estatal sostiene que estas acciones buscan impedir el avance de las investigaciones que han permitido desarticular estructuras delictivas y localizar vehículos robados.

De la detención del alcalde a la confrontación con policías

La advertencia ocurre después de la detención de Isaac Rodríguez Ochoa, quien encabezaba el Ayuntamiento de Esperanza y fue señalado por las autoridades federales por su presunta relación con Los Zúñiga.

Las investigaciones vinculan al exalcalde con una estructura criminal dedicada al robo de mercancías transportadas por carretera, particularmente en las rutas que conectan Puebla y Veracruz.

Entre los señalamientos contra Rodríguez Ochoa figura su presunta participación en las actividades de la banda y en la coordinación de sus operaciones en esa zona del estado. Estas acusaciones forman parte de las investigaciones y no constituyen una sentencia judicial.

La detención del entonces presidente municipal abrió una crisis en el gobierno local que condujo a la instalación de un Concejo Municipal, encargado actualmente de la administración de Esperanza.

El municipio quedó así ante dos problemas relacionados: la reorganización de su autoridad política y las operaciones de seguridad contra una organización criminal a la que las investigaciones atribuyen vínculos con el anterior gobierno municipal.

Los halcones y la población, en el centro de la disputa

Los Zúñiga son identificados por las autoridades como una agrupación involucrada en el robo de vehículos y mercancías del transporte de carga, una actividad delictiva que afecta las carreteras de conexión entre Puebla y Veracruz.

El uso de halcones permite a estas organizaciones recibir información sobre los movimientos policiales y anticipar posibles intervenciones. La nueva acusación estatal añade la presunta utilización de habitantes para confrontar directamente a las corporaciones.

Sin embargo, el posicionamiento del gobierno no precisa cuántas personas habrían participado en esas confrontaciones, si existen denuncias contra quienes presuntamente las promovieron ni cuáles fueron las circunstancias específicas de los enfrentamientos señalados.

La autoridad tampoco informó sobre nuevas detenciones relacionadas con estas acciones de obstrucción.

El gobierno de Puebla aseguró que mantendrá las operaciones contra las estructuras criminales que actúan en Esperanza y rechazó cualquier retroceso en las acciones de seguridad.

“En Esperanza, no damos ningún paso atrás en la recuperación de la paz y tranquilidad”, sostuvo la administración estatal.

La advertencia aparece después de que las investigaciones alcanzaron al propio Ayuntamiento. Con el exalcalde detenido y un Concejo Municipal al frente del gobierno local, las autoridades sostienen que Los Zúñiga intentan impedir las operaciones policiales mediante la confrontación con habitantes.

La detención del presidente municipal no cerró el caso de Esperanza. La nueva acusación del gobierno estatal apunta a una organización que, pese a las capturas, todavía tendría capacidad para interferir en las operaciones de seguridad.

 

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