Héctor Ortiz Parada, Carlos Trejo, Leticia Sánchez Martínez y José Agustín Bello Castillo difundieron un video para deslindarse públicamente de las declaraciones y acciones de quien, aseguran, pretende hablar en nombre de todos los integrantes sin contar con su consenso.
Los inconformes sostuvieron que el movimiento nació de una preocupación compartida por familias afectadas por la falta de agua, no como una organización destinada a respaldar proyectos políticos o intereses personales.
“El problema del agua es real, pero no debe convertirse en bandera política de nadie”, expresaron al marcar distancia de la representación que cuestionan.
Una representación puesta en duda
El señalamiento de los cuatro integrantes coloca en discusión quién puede hablar en nombre del colectivo y bajo qué acuerdos se toman sus decisiones.
Según explicaron, una sola persona ha asumido públicamente la representación de “Cuautlancingo sin Agua”, situación que rechazan porque, aseguran, no existe un consenso que le permita fijar posiciones en nombre de todos.
Los participantes no identificaron en la información difundida a la persona cuestionada ni precisaron qué declaraciones o acciones consideran parte de una estrategia de politización.
Tampoco señalaron si existe algún procedimiento interno para elegir representantes o establecer acuerdos colectivos.
Su deslinde, sin embargo, deja clara una diferencia sobre la conducción del movimiento: mientras cuestionan el uso político de la demanda, mantienen su exigencia de soluciones para las familias afectadas.
Reconocen trabajos del ayuntamiento, pero mantienen exigencia
Los cuatro integrantes también reconocieron las acciones emprendidas por la actual administración municipal para atender los problemas de abastecimiento de agua.
Señalaron que existen trabajos dirigidos a mejorar la infraestructura y avanzar en la atención de una situación que requiere continuidad y coordinación entre autoridades y ciudadanía.
El pronunciamiento no especifica cuáles son las obras reconocidas, sus montos de inversión, el avance de los trabajos ni las colonias beneficiadas.
Los participantes insistieron en que reconocer las acciones institucionales no significa abandonar la demanda ciudadana ni desconocer las dificultades que enfrentan las familias.
Desde su perspectiva, la solución requiere mantener el diálogo y dar seguimiento a los compromisos asumidos para mejorar el servicio.
El agua sigue siendo el problema central
El deslinde introduce una diferencia pública dentro de “Cuautlancingo sin Agua”, aunque la información disponible no permite establecer cuántos integrantes respaldan cada posición ni si existe una división formal del colectivo.
Héctor Ortiz Parada, Carlos Trejo, Leticia Sánchez Martínez y José Agustín Bello Castillo anunciaron que continuarán participando en las acciones encaminadas a encontrar soluciones al desabasto, pero rechazaron que el nombre del movimiento sea utilizado para objetivos políticos o personales.
La controversia deja dos asuntos pendientes: esclarecer la representación del colectivo y conocer los avances concretos para garantizar el suministro de agua a las familias afectadas.
Porque, más allá de quién hable en nombre del movimiento, la demanda que le dio origen permanece: que el agua llegue a los hogares de Cuautlancingo.
















