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Alt Right, la ultraderecha en EU y México que tiene bajo ataque al país

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Nacho Juárez

Es llamada Alt Right o derecha alternativa y su estrategia ha puesto a temblar a los partidos políticos tradicionales, sobre todo a la izquierda y los moderados, en todo el mundo, incluyendo a México.

Su peligrosidad es única: su maquinaria para crear mensajes lo mismo incluye emociones, relatos simples, comunidades online hasta herramientas clásicas del populismo como la búsqueda de antagonistas y el antiestablishment.

¿Por qué es tan peligrosa? “Porque a esta comunicación no se la puede combatir riéndose de quién la hace, ni insultando a los seguidores que la reciben o comparten. Es necesario entender que, en una sociedad cada vez más polarizada y desafectada políticamente, esta extrema derecha ha venido para quedarse”.

Esas y otras conclusiones se desprenden del estudio “La arquitectura de la

Guerra Sucia contra la 4T”, elaborada por AI Lab, Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada.

Durante el festejo por el segundo año de su triunfo electoral, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo advirtió que México se encontraba bajo fuego de una “ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales” a manos de la ultraderecha de Estados Unidos y mexicana que tendría como finalidad incidir en las elecciones intermedias de noviembre próximo en el vecino país y en 2027 en territorio nacional.

Hoy, dijo, las “formas de desestabilización promovidas por las derechas internacionales han cambiado un poco, pero no de propósito. Ya no siempre se imponen por la fuerza, como era en el pasado, hoy pueden expresarse a través de campañas digitales, operaciones de desinformación, que buscan erosionar gobiernos o movimientos”.

La herramienta, explicó, son las plataformas globales, donde el flujo de información está concentrado en muy pocas manos, “con una capacidad de influencia a través de algoritmos sin precedentes en la historia humana”.

Y agregó: “Están diseñadas para permitir el uso de cuentas falsas, robots, que operan con dinero; dirigidas a la manipulación de información, no con opiniones reales. Y en ese terreno, lo que está en disputa no es solo la política, sino lo que quieren hacer es cambiar la percepción misma de la realidad.

“No se trata de negar la libertad de expresión. Esa, esa libertad es un pilar irrenunciable de toda democracia. Pero detrás de cuentas pagadas y robots, se articulan los intereses de los sectores conservadores extranjeros y nacionales que buscan recuperar privilegios perdidos o frenar la Transformación, respaldada por mayorías populares”.

¿A qué se refería la presidenta de México? IA Lab tiene la respuesta: Al Alt Right o derecha alternativa, la cual debe entenderse como conjunto heterogéneo de grupos y personalidades de la nueva extrema derecha estadounidense que, a raíz del triunfo de Donald J. Trump en 2023, han alcanzado una gran notoriedad y popularidad entre muchas capas de población, especialmente entre los jóvenes.

Se trata, según el estudio del Laboratorio, “de un grupo cuyos líderes muestran un gran refinamiento intelectual, y que a través de la colonización del discurso de la izquierda alternativa de los años 60 (en especial de la Escuela de Frankfurt), están realizando una renovación del pensamiento político de extrema derecha, transformando el discurso antiglobalización y las defensas identitarias de los movimientos progresistas en una nueva bandera del nacionalismo de extrema derecha”.

El alcance de la Alt Right estadounidense se entiende no solo porque cuenta con “un modo de comunicar característico”, sino que éste es “reproducido por todo el resto de extrema derecha en el mundo”.

Su influencia es palpable y medible. IA Lab advierte que América Latina experimenta un viraje hacia gobiernos de derecha, impulsado por resultados electorales recientes y el descontento con la gestión de los gobiernos de izquierda anteriores. Pero lo más importante es que esa tendencia podría consolidarse todavía más.

De acuerdo con el think thank mexicano especializado en IA, hay dos factores clave para entender este viraje: el descontento ciudadano, sobre todo el voto de castigo a los gobiernos en el poder, independiente de su ideología; y la influencia global y regional, que van desde tensiones geopolíticas hasta los cambios en la política exterior de Estados Unidos

De 2019 a 2025, en América Latina se eligieron a ocho presidentes identificados con la derecha o ultraderecha y la tendencia continúa hasta nuestros días.

El caso mexicano

Para el caso mexicano, IA Lab advierte que esta “derecha alternativa” o Alt Right “no opera como un bloque homogéneo ni como una copia del modelo estadounidense, sino como un entramado híbrido de catolicismo ultraconservador, agendas antigénero y anti-woke, nacionalismo duro y rechazo al ‘populismo’ gobernante.

“Ese entramado se despliega casi enteramente en el ecosistema digital: X/Twitter, Facebook, TikTok, Instagram, YouTube y aplicaciones de mensajería cifrada (Telegram, WhatsApp), donde encuentra condiciones óptimas para amplificar sus marcos interpretativos, reclutar simpatizantes y coordinar acciones simbólicas y callejeras”.

La estrategia digital de este entramado mexicano está basada en tres factores: La importación de narrativas y símbolos desde el trumpismo y el bolsonarismo.

También se encuentra la “Hibridación entre ‘nuevas derechas’ electorales y activismos digitales sin partido”, como es el caso de Eduardo Verástegui y el proyecto México Republicano que articulan una derecha alternativa.

A lo que se agrega, la “centralidad de las plataformas como espacio de acción principal”, es decir, el campo de batalla es digital.

“Redes conservadoras coordinadas desde Brasil y Argentina han comenzado a operar en México mediante ejércitos de cuentas, medios digitales y campañas pagadas en redes. Emplean lenguaje codificado, resignificación de memes y humor irónico para evadir moderación automatizada y hacer ‘presentable’ el discurso de odio o la discriminación en espacios aparentemente mainstream”, asienta IA Lab.

Si bien, en México no existe una única marca Alt Right “sino constelaciones de cuentas y comunidades que convergen en ciertos eventos y hashtags”. Entre los más emblemáticos se encuentra el caso #FRENAA, es decir, el Frente Nacional Anti-AMLO, que se convirtió en “uno de los laboratorios más visibles de articulación entre ultraconservadurismo y rechazo frontal al gobierno, combinando protestas presenciales con intensa actividad en redes”.

Otro caso fue la supuesta marcha “espontánea” de la “Generación Z” para protestar contra el gobierno federal. Tras un exhaustivo análisis se comprobó que la estrategia consistió en la creación o reactivación de unas 200 cuentas en TikTok y más de 350 grupos de Facebook, así como la implementación de varios administradores desde el extranjero.

Además, se crearon y reactivación cuentas de X con patrones de publicación sincronizados sobre la marcha y contra Sheinbaum.

El gasto estimado para esa campaña fue de más de 90 millones de pesos en pauta digital de 45 días, lo que fue acompañado de “una coordinación entre influencers conservadores, figuras opositoras” y cuentas vinculadas a Atlas Network, “La Derecha Diario” y la red de Fernando Cerimedo y Javier Negre, “especialistas en desinformación y manipulación emocional mediante bots y cuentas coordinadas”.

¿Qué quiere la Alt Rigth mexicana?

Para IA Lab, los objetivos estratégicos del movimiento derechista en México son la reconfiguración del sentido común de las “guerras culturales”. El objetivo es presentar el progresismo como amenaza civilizatoria y al propio movimiento como defensor de “la familia”, “la vida” y “la libertad”.

Uno más es deslegitimar “al gobierno y a las izquierdas como ‘enemigo’ moral. La agenda anti-populista se alimenta de narrativas de corrupción, autoritarismo y colapso económico. La intención no es solo crítica política, sino deslegitimación moral del adversario”.

También se encuentra su decisión de construir una “infraestructura organizativa para futuras apuestas electorales”. Las campañas digitales funcionan como incubadoras de bases para partidos emergentes o candidaturas sin partido (como la de Verástegui o la de Salinas Pliego). Las redes permiten testear mensajes, construir bases de datos, identificar microaudiencias y ensayar “prototipos” de campañas de derecha alternativa para 2027 y 2030.

Una más: “Tejer alianzas transnacionales y legitimación simbólica. La presencia de actores mexicanos en espacios como CPAC y redes asociadas a Atlas Network no es solo ideológica, sino también estratégica: implica acceso a know-how comunicacional, financiamiento, figuras internacionales y ecosistemas mediáticos de la Alt Right global, que luego se amplifican en redes mexicanas”.

El PAN y Salinas Pliego

A decir de IA Lab, en el ecosistema digital mexicano “se observa una zona de solapamiento entre la derecha alternativa/ultraconservadora, el PAN como principal partido de centroderecha y figuras empresariales como Ricardo Salinas Pliego. No se trata de una identidad completa, pero sí de cruces visibles en agenda, aliados y dispositivos digitales”.

Raúl Tortelo, considerado como un consultor de larga data en el entorno panista, advirtió que si bien el PAN se ha alejado de la “derecha auténtica” tras sus fracasadas alianzas con el PRI y el PRD, el movimiento MAGA trumpista “prefiere entenderse con “el ala más conservadora del PAN” que comparte la agenda anti-ideología de género, contra el “progre-globalismo” y el “supremacismo LGBT.

El investigador sugiere que, si el PAN “regresa a sus orígenes ideológicos”, podría volver a ser “el partido paraguas de esta nueva derecha católica, anti-woke, muy conectada con Trump, CPAC y el bolsonarismo”.

Respecto al empresario Ricardo Salinas Pliego, IA Lab sostiene que el magnate se asume como libertario, antiestatista y de ultraderecha, además de utilizar a TV Azteca para polarizar y atacar a la izquierda, eso sin contar que sus litigios fiscales son presentados en la televisora como “censura gubernamental, a la vez que el canal ha fomentado desinformación y polarización”.

Pese a utilizar insultos “tipo Milei” contra funcionarias y figuras clave de la 4T, el presidente nacional del PAN, Jorge Romero, no descarta que Salinas Pliego pueda convertirse en su candidato presidencial en 2030.

“Esta disposición a ‘abrir’ el partido a un empresario con un discurso abiertamente ultraderechista y una maquinaria mediática propia (TV Azteca, Banco Azteca, fuerte presencia en X y otras redes) es leída por analistas como una posible ‘subrogación’ del PAN al conglomerado empresarial de Salinas Pliego”, asienta el estudio.

Y, remata: “Desde la investigación del ecosistema digital, se observan intersecciones y vasos comunicantes, no de identidad total: el PAN sigue siendo un partido heterogéneo, con corrientes más moderadas; la Alt Right mexicana es un campo en construcción, donde compiten proyectos (Verástegui, México Republicano, grupos católicos, operadores digitales regionales); y figuras como Salinas Pliego operan como catalizadores que podrían articular ese campo con poder mediático, recursos y una estética discursiva claramente alineada con la Alt Right global”.

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