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Mercado Morelos, centro de la guerra entre Los Toscanos y La Familia Michoacana

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Iván Rivera

El Mercado Morelos quedó nuevamente en medio de una disputa criminal que ya no se explica sólo por una balacera. El ataque armado del 6 de mayo, que dejó tres personas lesionadas -entre ellas un menor de 10 años-. exhibió la pugna que desde hace meses se mantiene por el control de una de las zonas comerciales más golpeadas por el narcomenudeo, la extorsión y el cobro de piso en la capital poblana.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública estatal, detrás de la violencia se encuentran células de La Familia Michoacana y grupos locales ligados a Los Toscano, una organización señalada como heredera del viejo control criminal que tuvo “El Grillo” en ese punto de la ciudad.

La historia reciente del Mercado Morelos no empezó con los disparos de esta semana. Durante años, ese centro de abasto fue identificado por las autoridades como un bastión de José Christian N. El Grillo, señalado como uno de los principales generadores de violencia en Puebla.

A su grupo se le atribuyeron actividades de narcomenudeo, extorsión, secuestro y homicidios; incluso, reportes periodísticos documentaron que el mercado funcionó como refugio y centro de operación para células criminales.

Tras su captura en 2019 y su muerte en un penal federal de Oaxaca en 2023, el espacio quedó fracturado: sin un mando único, pero con una estructura ilegal que no desapareció.

Ese vacío es el que hoy estaría en disputa. Los Toscano, identificados como uno de los grupos locales con presencia en mercados y tianguis de Puebla, buscarían conservar parte de la herencia criminal que dejó El Grillo.

En tanto, La Familia Michoacana intentaría sostener o ampliar su influencia en el Morelos mediante células dedicadas a controlar actividades ilegales.

La disputa no es menor: el mercado no sólo representa puestos y bodegas, sino una zona de movilidad, comercio, rutas de escape, cobro a comerciantes y venta de droga en colonias cercanas como Lomas 5 de Mayo y 10 de Mayo.

El secretario de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez González, reconoció este miércoles que el problema en el Morelos responde a una pelea por el control del territorio.

Según explicó, los hechos violentos se agravaron después de los operativos realizados en marzo, cuando fueron detenidos Luis Ángel N. El Topo; Nayeli N. La Güera; José Santiago N. El Charro, y otros 22 presuntos colaboradores relacionados con La Familia Michoacana.

Es decir, tras el golpe a una estructura criminal, otras células comenzaron a moverse para ocupar los espacios que quedaron abiertos.

“Tenemos temas con el Mercado Morelos. Hemos hecho detenciones, pero hay unas células de delincuencia organizada que obviamente no quieren perder el control”, declaró Sánchez González.

La lectura del gobierno estatal es que los recientes ataques no son hechos aislados, sino reacomodos dentro de una plaza donde los grupos criminales disputan dinero, influencia y presencia territorial.

La balacera del 6 de mayo mostró el costo de esa confrontación. Sujetos armados atacaron a una mujer de 42 años, a una adulta mayor de 74 y a un niño de 10 años en inmediaciones del Mercado Morelos.

El menor resultó herido de gravedad, mientras que dos presuntos agresores fueron detenidos después de la intervención de policías municipales.

La SSP atribuyó la agresión a integrantes de La Familia Michoacana, aunque las investigaciones siguen abiertas para definir el móvil y el alcance de la célula que participó en el ataque.

En las primeras horas posteriores al ataque comenzó a circular la versión de que una persona identificada como “La Barbie” estaría detrás de la violencia en el Morelos. Sin embargo, Francisco Sánchez rechazó esa línea y aclaró que se trata de otro perfil delictivo, uno que según la SSP no opera directamente en Puebla.

Aun así, el funcionario aseguró que las autoridades ya tienen identificado a un generador de violencia relacionado con los hechos y que esperan concretar su detención.

La disputa también ocurre en un contexto más amplio de presencia criminal en Puebla. En los últimos meses, tres nombres han aparecido con mayor fuerza en el mapa delictivo estatal: La Familia Michoacana, Los Toscano y La Barredora.

Esta última fue relacionada por autoridades con el ataque al bar Sala de Despecho en Angelópolis, donde la Fiscalía de Puebla señaló a una célula de Operativa Barredora, vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Sin embargo, en el caso específico del Mercado Morelos, la pugna señalada por la SSP se concentra principalmente entre La Familia Michoacana y Los Toscano, además de un tercer perfil foráneo que buscaría incidir en la zona.

El Morelos arrastra además una secuencia de hechos que lo han colocado como uno de los puntos de mayor violencia de la capital. Por ejemplo, en febrero de este mismo año, durante un operativo de fuerzas federales y estatales, fueron localizados restos humanos en una fosa clandestina dentro de locales comerciales de la calle 48 Norte.

Además, se reportó el hallazgo de motocicletas robadas bajo el piso, mientras que, en abril, la violencia se extendió a negocios de los alrededores, con ataques a bares y agresiones armadas en zonas cercanas.

Por eso el ataque contra civiles -incluido un niño-, no cayó sobre un terreno limpio, sino sobre una historia acumulada de control criminal.

La Secretaría de Seguridad Pública aceptó que el problema no se limita al Morelos. Sánchez González señaló que hay otros mercados de la capital poblana donde existen disputas o presencia de células delictivas interesadas en controlar actividades ilegales.

El Morelos, en ese sentido, sería el caso más visible de una dinámica más extensa: organizaciones que se disputan espacios comerciales porque ahí encuentran dinero y capacidad de presión sobre comerciantes.

Ese hartazgo de los comerciantes los llevó a pronunciarse en marzo pasado sobre la colonia 10 de Mayo, debido a que denunciaron, son víctimas de extorsiones de entre 10 mil y hasta 30 mil pesos a través de estas bandas criminales.

Tras la balacera del pasado 6 de mayo, el gobierno estatal anunció que reforzará la seguridad en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, Guardia Nacional, Policía Estatal y corporaciones municipales.

La apuesta será sostener labores de inteligencia para ubicar a los operadores de las células y concretar nuevas detenciones, en tanto, el propio secretario adelantó que las capturas de objetivos criminales son parte de la ruta para intentar recuperar el control de la zona.

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