Iván Rivera
La ciudad de Puebla amaneció tomada por banderas, camisetas naranjas y consignas que no dejaron espacio a dudas. Desde el Parque Juárez, el gobernador Alejandro Armenta se metió de lleno a la marcha del Día del Trabajo y caminó al frente de un contingente que más allá de la conmemoración, terminó convirtiéndose en una demostración de respaldo político y sindical.
La escena fue clara: cientos de trabajadores coparon el Bulevar 5 de Mayo, paralizando la circulación y marcando el ritmo de una movilización que tuvo mensaje propio.
Entre las filas destacaron estructuras bien organizadas de la Confederación de Trabajadores de México y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), particularmente las secciones 23 y 51, que cargaron el peso del contingente.
Sus bases no solo marcharon: corearon una consigna que se repitió durante todo el recorrido: “¡Sí al Cablebús!”, con lo cual se alinearon con uno de los proyectos más discutidos del gobierno estatal.
El mensaje fue coreado al unísono por cerca de 30 mil participantes, lo que dejó ver que el respaldo al plan de movilidad del mandatario no es menor.
En el arranque, antes de que el contingente tomara las calles, hubo espacio para los posicionamientos. Líderes sindicales aprovecharon el templete para fijar agenda: seguridad en escuelas, condiciones laborales y avances en derechos.
Desde la Sección 51 del magisterio, Alfredo Gómez Palacios defendió medidas como operativos mochila y arcos detectores en zonas con mayor incidencia delictiva, además de que destacó la reinstalación de 16 docentes tras diálogo con el gobierno estatal.
El día del trabajo también sirvió para sellar gestos políticos: el dirigente cetemista Leobardo Soto Martínez entregó la Presea al Mérito Laboral 2026 a la secretaria de Movilidad, Silvia Tanús.
Mientras avanzaba la marcha, el gobernador caminó junto a los contingentes, rodeado de integrantes de su gabinete. Sin embargo, a la altura de la 25 Poniente se retiró por compromisos de agenda.
Su salida no frenó el movimiento: los bloques siguieron avanzando, alimentados por delegaciones que llegaron desde municipios como Zoquitlán, Ciudad Serdán y Libres, además de trabajadores de distintas dependencias.
La postal final fue la de un gobierno arropado por estructuras sindicales. En tanto, Armenta exhibió capacidad de convocatoria y dejó ver que en medio de proyectos polémicos, tiene con quién sostenerlos en la calle.















