Piero De Benedictis, el cantautor que convirtió Mi viejo en una de las canciones más reconocidas de América Latina y desafió a las dictaduras con Para el pueblo lo que es del pueblo, murió a los 81 años. Su repertorio acompañó tanto las celebraciones familiares como las movilizaciones políticas de varias generaciones.
El músico ítalo-argentino alcanzó la popularidad a finales de los años sesenta con una balada dedicada a la figura paterna, pero su carrera tomó un rumbo político durante la década siguiente. Sus canciones denunciaron la desigualdad social y la represión, una postura que terminó por alejarlo de Argentina durante la dictadura militar.
Nacido el 19 de abril de 1945 en Gallipoli, Italia, Piero Antonio Franco De Benedictis llegó a Argentina cuando tenía tres años. Creció entre Banfield y Allen, en la provincia de Río Negro, donde comenzó su acercamiento a la música.
Su debut profesional ocurrió en 1964, cuando interpretaba canciones italianas en programas de televisión. El encuentro con el escritor y periodista José Tcherkaski cambió su trayectoria. Juntos escribieron Mi viejo, publicada en 1969 y convertida en su mayor éxito comercial.
De Mi viejo a la canción de protesta
La colaboración con Tcherkaski permitió que Piero desarrollara un repertorio alejado de las convenciones de la balada romántica. En 1970 ganó reconocimiento internacional con Pedro Nadie, canción que abordaba las diferencias sociales.
Durante los primeros años de la década de 1970 publicó Coplas de mi país y Para el pueblo lo que es del pueblo, discos que consolidaron su identificación con la canción social latinoamericana.
Piezas como Los americanos, Que se vayan ellos y Las cosas que pasan ampliaron su público entre quienes encontraron en la música una forma de denunciar los abusos del poder.
La represión política también alcanzó al cantante. Piero sufrió hostigamientos y un intento de secuestro antes de abandonar Argentina tras el golpe militar de 1976.
El exilio y el regreso a los escenarios
Piero vivió en Italia y España durante su exilio. Cerca de Madrid trabajó en actividades agrícolas y continuó componiendo canciones que después formarían parte de Y mi gente dónde va.
Regresó a Argentina en 1981, todavía bajo el régimen militar. Sus presentaciones de aquella etapa quedaron documentadas en el álbum en vivo Calor humano.
Su carrera también incluyó música infantil, especialmente La sinfonía inconclusa en la mar, además de proyectos educativos y agrícolas destinados a adolescentes de comunidades vulnerables.
Colombia ocupó un lugar importante en su vida artística. Obtuvo la ciudadanía colombiana en 1994 y mantuvo una relación estrecha con el público de ese país, donde todavía se presentó durante 2026.
Compartió escenarios y colaboraciones con Mercedes Sosa, León Gieco, Fito Páez, Pablo Milanés, Lito Vitale y otros representantes de la música latinoamericana.
En 2016 recibió el Latin Grammy a la Excelencia Musical por su trayectoria. Hasta sus últimos meses continuó vinculado con los escenarios y celebró la presencia de una grabación suya en un desfile de la firma Saint Laurent.
Su discografía deja dos canciones especialmente representativas de su trayectoria: Mi viejo, escrita para hablar de la relación entre padres e hijos, y Para el pueblo lo que es del pueblo, asociada con las luchas políticas latinoamericanas. Ambas sobrevivieron a los cambios de época y encontraron públicos muy distintos.















