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Hugo Alejandro: 17 días entre una cancha, una barranca y el río Alseseca

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Durante 17 días, la pregunta fue dónde estaba Hugo Alejandro Hernández Tello. El miércoles 23 de septiembre, la pregunta cambió. Familiares y amigos llegaron al Panteón Municipal de Puebla para despedir al estudiante de 25 años de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), después de que la Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó que el cuerpo localizado la tarde anterior en el río Alseseca correspondía al joven reportado como desaparecido el 5 de septiembre.

La respuesta llegó después de una búsqueda que comenzó en una zona cotidiana de la ciudad: Hugo había salido a jugar futbol. De acuerdo con información difundida durante los primeros días, acostumbraba acudir al Parque Ecológico y después continuar con sus actividades. El 5 de septiembre, sin embargo, perdió contacto con su familia.

Su padre, José Hugo Hernández Rivera, contó días después que las llamadas al teléfono de su hijo entraban directamente al buzón. Mientras la familia intentaba reconstruir sus últimos movimientos, las fichas de búsqueda comenzaron a aparecer en distintos puntos de Puebla. La fotografía de Hugo dejó de ser la imagen de un estudiante y se convirtió en la cara que vecinos, comerciantes y brigadistas buscaban entre calles, barrancas y cauces.

La investigación empezó a estrechar el mapa. Las cámaras de videovigilancia y los datos relacionados con el teléfono llevaron a los investigadores hacia la zona del río Alseseca. Para el 14 de septiembre, la Fiscalía había informado 23 acciones de investigación, entre entrevistas y servicios periciales, además de solicitudes de información conservada de la línea telefónica del joven. La búsqueda ya incluía drones, peritos en criminalística, la Comisión de Búsqueda de Personas, Guardia Nacional y Policía Estatal.

El punto más importante

Ese movimiento tuvo una consecuencia concreta: el río dejó de ser un punto más en el mapa y se convirtió en el lugar que concentraba las preguntas. El 16 de septiembre, el secretario de Seguridad Pública de Puebla, Francisco Sánchez González, informó que las imágenes disponibles mostraban a Hugo descendiendo por su propia cuenta hacia una barranca próxima al Alseseca.

Según el funcionario, hasta entonces no existían indicios de que hubiera sido víctima de una privación ilegal de la libertad o un secuestro. La última ubicación registrada por su teléfono coincidía con esa zona. Pero una cámara solamente muestra hasta donde alcanza su registro. Después de ese punto quedaba un vacío.

Los equipos de búsqueda recorrieron la zona. El cauce y las barrancas exigieron ampliar el operativo. La Secretaría de Marina se incorporó con personal y equipo especializado ante la petición de la familia, mientras las autoridades consideraban que el trayecto del Alseseca hacia Valsequillo obligaba a revisar una zona extensa.

En los alrededores aparecieron pertenencias que fueron relacionadas con Hugo. Una mochila y prendas fueron encontradas durante los recorridos; reportes posteriores también ubicaron el teléfono en esa zona. La evidencia reforzó la hipótesis de que el último tramo conocido del recorrido del joven estaba relacionado con la barranca y el río.

La esperanza seguía viva

La familia, entretanto, seguía buscando a una persona viva. El 14 de septiembre, el gobernador Alejandro Armenta Mier se reunió con los padres de Hugo, Concepción Tello y Hugo Hernández, con la rectora de la BUAP, María Lilia Cedillo Ramírez, y con la fiscal general Idamis Pastor Betancourt. El Gobierno estatal informó entonces que la localización del estudiante era una prioridad y que mantendría la coordinación con la universidad y las instituciones encargadas de la búsqueda.

La reunión tenía una lectura sencilla para la familia: todavía había que encontrarlo. Ocho días después, el escenario cambió. La tarde del martes 22 de septiembre, los cuerpos de emergencia llegaron a una zona de difícil acceso en inmediaciones de la calle Xóchitl, en la colonia Lomas de San Miguel. Allí, dentro del río Alseseca, fue localizado un cuerpo. La noticia apareció primero como una posibilidad: por la zona y las características, podía tratarse de Hugo Alejandro. La identidad todavía tenía que establecerse mediante estudios forenses. Horas más tarde terminó la incertidumbre.

El Instituto de Ciencias Forenses estableció que el cuerpo correspondía a Hugo Alejandro Hernández Tello. Los estudios de antropología y estomatología forense determinaron características compatibles con el joven: edad estimada entre 25 y 39 años, una estatura aproximada de 1.65 metros, una deformidad en la uña del dedo índice izquierdo y ausencia de terceros molares. El dictamen médico forense aportó el siguiente dato: Traumatismo craneofacial.

La Fiscalía informó que las lesiones son compatibles con un mecanismo de caída y que no fueron identificadas otras lesiones en el cuerpo. Esa conclusión establece una causa médica de muerte, pero no reconstruye por sí sola toda la secuencia previa.

La propia Fiscalía mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias en las que ocurrió el fallecimiento. Deberá establecer cómo se produjo la caída, desde qué punto, qué ocurrió en los momentos anteriores y si existe algún elemento que modifique la reconstrucción conocida hasta ahora. El dictamen forense señala compatibilidad con una caída, mientras que la investigación ministerial permanece abierta.

 

Despiden a Hugo en la facultad de Administración

La BUAP confirmó el fallecimiento y expresó su solidaridad con la familia. La universidad informó que mantuvo comunicación con las autoridades, participó en las acciones de búsqueda y acompañó a los familiares durante los días en que Hugo permaneció desaparecido.

En la Facultad de Administración, estudiantes de distintas facultades colocaron veladoras y flores frente a la fotografía de Hugo Alejandro Hernández Tello, instalada para rendirle un homenaje póstumo. La imagen que durante días apareció en fichas de búsqueda quedó rodeada ahora por estudiantes que acudieron a despedir a uno de los suyos.

En la Facultad de Filosofía y Letras, estudiantes colocaron también una ofrenda en memoria de Hugo Alejandro. Las veladoras y flores marcaron otro punto de la ciudad donde la desaparición dejó de ser una búsqueda y adquirió el peso de una ausencia definitiva.

En la Facultad de Administración, familiares, amigos y estudiantes rindieron homenaje a Hugo entre aplausos y porras. El gesto universitario llegó después de 17 días en los que su nombre había circulado por fichas, recorridos, redes sociales y brigadas de búsqueda. Esta vez, su fotografía ya no pedía información para encontrarlo: acompañaba una despedida.

El Gobierno de Puebla también expresó sus condolencias y reconoció la participación de brigadas de la BUAP, Protección Civil, Fiscalía y Comisión de Búsqueda de Personas. La administración estatal dejó la continuación de las diligencias en manos de la Fiscalía. Este miércoles, mientras el cuerpo de Hugo era despedido en el Panteón Municipal, la carpeta de investigación entraba en otra etapa.

Durante 17 días, Puebla buscó a un estudiante. Ahora la Fiscalía tiene que explicar qué pasó con él entre el último lugar donde una cámara pudo verlo y el sitio donde el río devolvió su cuerpo. La búsqueda terminó en el Alseseca. La investigación sigue abierta.

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